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Trastornos de meniscos, rodilla
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Los trastornos de los meniscos de la rodilla afectan el menisco interno o el externo, dos almohadillas semilunares de cartílago en la rodilla entre las superficies articulares del fémur y la tibia (cóndilos femoral y tibial). Los meniscos sirven como absorbedores de impacto. El trastorno más frecuente de menisco es un desgarro. El menisco interno se desgarra con mayor frecuencia que el externo, porque está más firmemente fijo a la cápsula articular y los ligamentos circunvecinos. Los desgarros se clasifican de acuerdo con su localización, forma, tamaño y estabilidad. Las principales clases de desgarros son: longitudinal vertical, oblicuo (a menudo llamado en pico de loro, o desgarro en colgajo), desplazado (en asa de cubo), degenerativo, transverso, horizontal, o complejo (que comprende múltiples desgarros). Los desgarros oblicuo y longitudinal vertical son los más frecuentes.
En individuos jóvenes, los desgarros de meniscos por lo general se producen por traumatismo, que comprenden en especial un giro de la rodilla sobre su propio eje. En individuos de edad avanzada, puede haber una degeneración gradual del menisco sin un suceso causal único.
Los desgarros de menisco sintomáticos por lo general requieren intervención quirúrgica, porque el menisco tiene un riego sanguíneo relativamente inadecuado, y no sana con facilidad sin intervención. Sólo el 10 a 30% periférico del menisco interno, y 10 a 25% del menisco externo está bien vascularizado (Kocher). Si un desgarro es pequeño y periférico, puede cicatrizar sin intervención quirúrgica. Sin embargo, el riesgo que plantea no efectuar intervención quirúrgica para un desgarro de menisco yace en que puede agrandarse, lo que empeora el desgarro original.
Riesgo
los individuos que tienen una lesión previa de la rodilla, diferencia de la longitud de las piernas, un menisco de forma anormal (discoide), quistes (bolsas de líquido espeso) del menisco, o músculos tensos y débiles, o que caminan sobre las partes internas del pie (pronación ostensible) tienen riesgo de lesiones de las rodillas.
Los desgarros de menisco ocurren con frecuencia 2.5 veces mayor en varones que en mujeres (Baker), aunque los trastornos del menisco externo predominan en mujeres. Los desgarros de menisco son más frecuentes en individuos de 20 a 30 años de edad o de más de 60 (Levy). La incidencia máxima de desgarros de menisco es a los 31 a 40 años de edad en varones, y a los 11 a 20 años de edad en mujeres (Baker).
Incidencia y prevalencia
la lesión de la rodilla es el segundo accidente más frecuente relacionado con el trabajo. Más de tres millones de estadounidenses presenta lesiones de rodilla cada año, y el menisco es la parte que se lesiona con mayor frecuencia de la rodilla (Levy). En Estados Unidos, 61 de cada 100 000 personas ha sufrido un desgarro de menisco; la incidencia de intervención quirúrgica de menisco en Estados Unidos es de 850 000 por año (Baker).
Interrogatorio
en individuos más jóvenes, por lo general hay un antecedente de traumatismo. El individuo tal vez recuerde haber sentido un chasquido cuando ocurrió el traumatismo. En individuos de edad avanzada, el traumatismo puede ser inespecífico, como ponerse en cuclillas o de rodillas repetidas veces. El sujeto tal vez se queje de dolor en la rodilla, hinchazón, rango de movimiento limitado, y un sonido de chasquido. Puede ocurrir trabadura (incapacidad para extender la rodilla) o doblez (la rodilla cede repentinamente).
Examen físico
el examen puede revelar hipersensibilidad sobre la línea articular interna o externa de la rodilla. Es posible que haya datos de acumulación de líquido (derrame) en la articulación. Ponerse en cuclillas puede causar dolor. Las pruebas que aplican fuerzas de rotación y de compresión axil de la rodilla (como prueba de compresión y tracción de Apley, o prueba de flexión de McMurray) pueden resultar positivas.
Pruebas
las radiografías simples no son diagnósticas, pero pueden excluir fractura y casi todos los cuerpos sueltos. La resonancia magnética es un método sin penetración corporal para evaluar el estado de los meniscos. Los individuos en quienes no pueden efectuarse pruebas de MRI se pueden evaluar mediante una artrografía (radiografías obtenidas después de inyectar colorante en la articulación) o con una artrografía con tomografía computarizada. El interior de la articulación se puede examinar de manera directa mediante artroscopia exploradora y, si está indicado, puede efectuarse al mismo tiempo intervención quirúrgica artroscópica para recortar o reparar un desgarro de menisco.
Los desgarros de menisco de menor tamaño que generan síntomas leves tolerables pueden tratarse con ejercicio de rehabilitación, modificación de la actividad, y analgésicos, porque algunos sujetos no están dispuestos a que se les practique una intervención quirúrgica. Más lesiones de menisco sintomáticas se tratan quirúrgicamente. Algunos desgarros de menisco se pueden reparar mediante colocación de puntos de sutura o por medio de raspado (abrasión) para estimular el crecimiento de vasos sanguíneos. El cirujano debe determinar la posibilidad de reparación en el momento de la intervención quirúrgica. La reparación de menisco por lo general se reserva para individuos más jóvenes, y se estima que sólo 10 a 15% de los desgarros de menisco es reparable (Canale 2531). Casi todos los desgarros requieren extirpación de la parte dañada del menisco (meniscectomía parcial). Dado que la extirpación del menisco entero (meniscectomía completa o total) lleva a remodelación de hueso y degeneración de cartílago, se evita siempre que es posible.
La meniscectomía se efectúa con mayor frecuencia mediante artroscopia, pero también puede realizarse por medio de una operación abierta (artrotomía). La artroscopia plantea la ventaja de producir menos dolor y una recuperación más rápida. Sin embargo, la meniscectomía artroscópica en ocasiones es difícil, dependiendo del tipo y la localización del desgarro, y de la presencia de adherencias. Cuando debe extirparse el menisco completo, quizá sea preferible la intervención quirúrgica abierta para evitar daño de las superficies articulares.
Los individuos más jóvenes (de 20 a 40 años de edad) que requieren una meniscectomía completa o tienen cambios degenerativos después de meniscectomía, son idóneos para reconstrucción (trasplante) de menisco por medio del uso de tejido de injerto. La reconstrucción de menisco puede efectuarse en individuos de mediana edad o ancianos para retrasar la necesidad de reemplazo total (artroplastia) de rodilla.
El resultado de la meniscectomía depende de la localización, la gravedad del desgarro, y la técnica de reparación usada. La mayoría de los individuos puede regresar a sus actividades previas, incluso atletismo, aunque la capacidad de absorción de impacto de la rodilla después de una meniscectomía se reduce 20% (Kocher). La lesión de menisco puede predisponer a la aparición de osteoartritis en la rodilla afectada. Ocurre deterioro progresivo de la articulación después de meniscectomía parcial o completa. El resultado a largo plazo de la reconstrucción de menisco se desconoce.
El cuadro anterior representa un rango del número aceptable habitual de visitas para casos no complicados. Proporciona un marco basado en la duración del tiempo de cicatrización del tejido y la práctica clínica estándar.
El traumatismo que condujo a un desgarro de menisco también puede haber causado desgarro de ligamentos de la rodilla. Los individuos de edad avanzada tal vez tengan otros cambios degenerativos de la rodilla. Las complicaciones de procedimientos diagnósticos y de tratamiento quirúrgico pueden incluir dolor neuropático como resultado de lesión de nervio debida a tiempo prolongado de uso de un torniquete, o lesión de nervio directa por un instrumento artroscópico.
Pueden necesitarse temporalmente muletas o bastón al caminar. Quizá sea necesario limitar temporalmente la permanencia de pie y la ambulación, así como la posición en cuclillas, la posición de rodillas, y el gateo.
Si un individuo no se recupera en el transcurso del periodo de expectativa de duración máxima de la incapacidad, el lector quizá desee recurrir a las preguntas que siguen, que pueden ayudarlo a entender mejor los aspectos específicos del caso médico de un individuo.
Respecto al diagnóstico
  • ¿Hay un antecedente de traumatismo, en especial giro de la rodilla?
  • ¿El individuo percibió una sensación de chasquido cuando ocurrió el traumatismo?
  • ¿Ponerse de cuclillas o arrodillarse repetidas veces causa dolor?
  • ¿La rodilla está hinchada y tiene un rango de movimiento limitado?
  • ¿Se obtuvieron radiografías para excluir una fractura?
  • ¿Se efectuó resonancia magnética para confirmar el diagnóstico? De no ser así, ¿se efectuó una artrografía?
  • ¿El menisco se examinó de manera directa mediante artroscopia exploradora?
  • ¿Se efectuó intervención quirúrgica artroscópica al mismo tiempo?
Respecto al tratamiento
  • ¿El cirujano no advirtió desgarros pequeños durante la intervención quirúrgica artroscópica?
  • ¿El individuo está motivado para cumplir con el régimen de rehabilitación?
  • ¿El sujeto ha demostrado un aumento del rango de movimiento en cada sesión de fisioterapia?
  • Si se efectuó intervención quirúrgica artroscópica, ¿la artrotomía sería más eficaz?
  • ¿El individuo es idóneo para reconstrucción de meniscos?
Respecto al pronóstico
  • ¿Cuál es la extensión y la localización del desgarro de menisco?
  • ¿El desgarro estuvo localizado en una región del menisco sin aporte sanguíneo (avascular)? De ser así, ¿se usó un coágulo de fibrina para facilitar la cicatrización?
  • ¿La terapia física ha sido eficaz?
  • ¿El individuo está prolongando la rehabilitación por temor a sufrir otra lesión de la rodilla?
  • ¿Los ligamentos de la rodilla están desgarrados?
  • ¿Hay datos de deterioro de la rodilla?
Factores que influyen sobre la duración de la incapacidad
La duración de la incapacidad está influida por la gravedad de los síntomas, la región del desgarro meníngeo, la presencia de enfermedad articular subyacente (osteoartritis, artritis reumatoide), y el tipo de operación. Sufrir múltiples lesiones de la rodilla prolonga la incapacidad. Los individuos que trabajan sentados pueden regresar más pronto que los que permanecen de pie. El tratamiento no quirúrgico de desgarros meníngeos por lo general interfiere con el trabajo pesado.
Términos relacionados
  • Cartílago de la rodilla lesionado
  • Lesión de menisco
Diagnóstico diferencial
  • Artritis reumatoide
  • Bursitis “en pata de ganso”
  • Disfunción de la articulación rotulofemoral
  • Fractura con avulsión del tubérculo tibial
  • Inflamación de tendón (tendinitis)
  • Lesiones de ligamentos (cruzado anterior o posterior)
  • Osteoartritis
Especialistas
  • Cirujano ortopédico
  • Fisiatra
  • Fisioterapeuta
  • Internista de medicina del deporte
Padecimientos comórbidos
  • Artritis reumatoide
  • Diabetes
  • Inestabilidad de ligamentos
  • Obesidad
  • Osteoartritis