En un trastorno psicótico, la percepción y el entendimiento de la realidad están gravemente alterados. Los síntomas pueden incluir creencias fijas pero falsas (delirios), ver visiones o escuchar voces (alucinaciones), confusión, lenguaje desorganizado, emociones exageradas o disminuidas, o conducta extraña. El nivel de funcionamiento puede estar gravemente alterado, con aislamiento social e incapacidad para asistir al trabajo, tener relaciones, o incluso realizar el cuidado personal básico. Los individuos por lo general tienen poca conciencia de las anormalidades mentales relacionadas con su enfermedad.
Un trastorno psicótico inespecífico ocurre cuando los síntomas psicóticos, si bien están presentes, no satisfacen todos los criterios diagnósticos para un trastorno psicótico específico, como esquizofrenia. Quizá sea imposible identificar un trastorno psicótico específico debido a información insuficiente o datos contradictorios.
Los síntomas psicóticos se describen como positivos o negativos. Los síntomas positivos son delirios, alucinaciones, conductas extrañas, y transmisión de pensamiento, en la cual el individuo cree que otros pueden influir de manera sobrenatural sobre sus pensamientos, o viceversa. Los síntomas negativos se refieren a una reducción o pérdida de las funciones normales, como restricción de emociones y aplanamiento de las mismas, lenguaje o pensamiento gravemente reducido, y falta de interés por actividades dirigidas hacia un objetivo.
Un delirio es una firme creencia que otros no pueden verificar. El individuo que presenta delirio se aferra a la creencia a pesar de pruebas de lo contrario. Un tipo frecuente de delirio comprende pensamientos de persecución, como ser espiado o víctima de una conspiración. También puede haber delirios de grandeza en los cuales los individuos creen que tienen poderes extraordinarios, están en una misión especial, o creen que son alguien importante, como Jesucristo. El delirio se llama extraño cuando no se basa en experiencias de la vida ordinarias. Un ejemplo es el de extraterrestres que controlan el cuerpo, o los pensamientos, o ambos, de un individuo.
Las alucinaciones son percepciones sensitivas que nadie más puede detectar, y pueden comprender el sentido de la vista, el tacto, el oído, el olfato, o el gusto. Escuchar voces es la alucinación más frecuente en la psicosis. Las alucinaciones ocurren cuando el individuo está despierto.
Los pensamientos desorganizados (relajamiento de asociaciones) se caracterizan por pasar de un tema a otro. La conducta a grandes rasgos desorganizada puede dar por resultado descuido del aspecto y la higiene personales, nutrición inapropiada, y descuido de otras tareas de la vida. El individuo quizá se vista de manera inapropiada, y actúe de manera impredecible, como gritar o decir palabrotas en público. En el otro extremo conductual está la catatonia, en la cual el individuo se aísla, permanece inmóvil, y no está consciente del mundo que lo rodea.
La llaneza emocional puede incluir un rostro inexpresivo y poco contacto ocular con otro individuo. Las emociones pueden ser inapropiadas para la situación, como reír en una situación que nadie más considera graciosa, o llorar sin una razón aparente. Quizá también haya temor, enojo o tristeza inexplicable. Los movimientos anormales pueden incluir marcar el ritmo, mecimiento, gesticulación facial, o inmovilidad rígida en posturas extrañas, continuos.