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Síndrome posconmoción
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El síndrome posconmoción, descrito por vez primera por Strauss y Savitsky en 1934, se caracteriza por deterioros de la memoria, la atención y la concentración (cognición); el estado emocional (afecto), y la conducta, después de una lesión encefálica cerrada. En una lesión de este tipo, no hay penetración en el cráneo, pero el traumatismo hace que el cerebro golpeé contra la superficie interna dura del cráneo. La lesión encefálica cerrada en sí puede acompañarse de perdida del conocimiento, pérdida de la memoria respecto al traumatismo, y de los sucesos inmediatamente posteriores (amnesia postraumática), y posiblemente trastorno convulsivo postraumático. El síndrome posconmoción por lo general aparece después de lesión encefálica leve, en la cual la pérdida del conocimiento o la alteración del mismo dura menos de 20 minutos. Los síntomas cognoscitivos son mala concentración, déficit de atención, y memoria alterada. Los síntomas afectivos pueden incluir irritabilidad, ansiedad, depresión, o fluctuación del estado de ánimo (labilidad emocional). Los síntomas físicos pueden incluir fatiga, cefalalgias, vértigo, o intolerancia al ruido (fonofobia) y a las luces brillantes (fotofobia). En ocasiones habrá deterioros visuales o auditivos, o una pérdida del sentido del olfato (anosmia), que puede afectar el apetito. Su definición como un síndrome refleja una falta de consenso acerca de los factores que lo definen y la validez de la entidad como una entidad separada. Más bien, representa un modelo de signos y síntomas a los cuales se ha dado el nombre.
Riesgo
las mujeres tienen más probabilidades que los barones de presentar síndrome de posconmoción (Legome).
Incidencia y prevalencia
de los dos millones de individuos en Estados Unidos que sufren lesiones encefálicas leves cada año, 20 a 90% tiene un síntoma de síndrome posconmoción 30 días después de la lesión; luego de 90 días, 40% de los sujetos tiene tres síntomas o más del síndrome. (Legome).
Interrogatorio
un diagnóstico de trastorno posconmoción se basa en criterios de investigación, lo que significa que ésta es una idea propuesta para un nuevo diagnóstico por listar en el de ese en el DSM-IV-TR (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 4th Edition) en el futuro después de que se efectúen más estudios de investigación. Habrá problemas para poner atención, concentrarse, cambiar el enfoque desde una actividad hacia otra, efectuar más de una actividad mental al mismo tiempo, recordar información, y aprender nueva información. Tres o más de los síntomas siguientes ocurren después del traumatismo, y duran al menos tres meses: fatiga; insomnio; cefalalgia; vértigo o mareo; enojo que ocurre sin una buena razón; ansiedad, depresión u oscilaciones del estado de ánimo, y cambios de la personalidad, como conducta inapropiada, apatía, o falta de que espontaneidad. El deterioro representa una declinación importante en comparación con el funcionamiento previo al traumatismo, y causa dificultad significativa con el rendimiento escolar o en el lugar de trabajo. El trastorno posconmoción no se considera el diagnóstico si hay demencia después de traumatismo encefálico.
Examen físico
un examen físico y neurológico general determinará si otros trastornos están causando los síntomas. Los deterioros físicos que pueden observarse son pérdida del sentido del gusto (anosmia), movimiento o lenguaje lentificado (retraso psicomotor), marcha alterada en pruebas especializadas como permanecer de pie con los pies juntos y los ojos cerrados (Romberg) o caminar en una línea recta (marcha en tándem, poniendo el talón de un pie delante de los dedos del otro), u otros datos neurológicos sutiles.
Pruebas
quizá se efectúen radiografías del cráneo, tomografía computarizada o resonancia magnética del cerebro, y pruebas psicológicas. En lo que se refiere a pruebas psicológicas, típicamente se completa una batería de pruebas neuropsicológicas a escala completa, como la Escala de Inteligencia de Adultos, de Wechsler III (WAIS-III), la Batería de Evaluación Neuropsicológica (NAB), y otras pruebas neuropsicológicas relacionadas específicas para los déficit que se noten. Estas pruebas también pueden utilizarse de después para determinar no sólo el nivel de funcionamiento premórbido según el grupo de edad, sino también déficit actuales, de modo que puedan crearse planes de tratamiento apropiados para ayudar al individuo a recuperar diferentes niveles de funcionamiento cognoscitivo. El electroencefalograma (EEG) puede estar indicado si se sospechan crisis convulsivas.
Las opciones de tratamiento varían de acuerdo con la naturaleza del traumatismo y los síntomas relacionados. La farmacoterapia puede ser útil para áreas de preocupación específicas, como alteraciones del sueño, depresión, ansiedad, cefalalgias, o crisis convulsivas. La psicoterapia, de manera específica los métodos conductuales, es útil, dependiendo del nivel de deterioro cognoscitivo del individuo. El tratamiento de abuso del consumo drogas también puede estar indicado.
Típicamente, la orientación familiar también tiene importancia para ayudar a los miembros de la familia a ajustarse a cambios, y para dar educación a la familia respecto a cómo apoyar al individuo en la facilitación de un regreso gradual a las actividades cotidianas.
En la mayor parte de los casos de lesión encefálica leve a moderada, los síntomas desaparecen en seis a 12 meses. Sin embargo, algunos individuos pueden experimentar síntomas durante varios años, y nunca vuelven a lo normal. El deterioro y los cambios del estado de ánimo (excitación o depresión) residuales son frecuentes. Dependiendo de la gravedad de la lesión, es posible que haya deterioro cognoscitivo o crisis convulsivas, residuales.
Las complicaciones pueden originarse por factores psicosociales. Puede haber abuso del consumo de drogas y depresión mayor, y requieren tratamiento por sí mismos. La recuperación también puede complicarse por deterioros de la memoria, la visión, la audición y el sentido del olfato que pueden haberse producido por el traumatismo encefálico. También puede haber crisis convulsivas (epilepsia postraumática), cefalalgias persistentes (cefalalgia postraumática), o deterioros neurológicos específicos.
Las adaptaciones pueden incluir modificar el espacio de trabajo para disminuir las distracciones por ruido y por factores visuales; introducir al individuo gradualmente a situaciones nuevas o estresantes con supervisión y apoyo apropiados; suministro de instrucciones por escrito y nueva información en vasos pequeños; permitir tiempo de receso de acuerdo las necesidades del individuo en lugar de con un horario fijo; limitar tareas físicas comprenden inclinación, esfuerzo físico y ruido, y que causan estornudos y excitación; ajustar o eliminar actividades muy estresantes; proporcionar entrenamiento de sensibilidad a compañeros de trabajo, y proporcionar elogios y reforzamiento positivo. Los individuos con crisis convulsivas no deben trabajaba alturas, conducir vehículos motorizados, ni operar maquinaria pesada. Los problemas de memoria persistentes pueden requerir reasignación de tareas laborales o incluso dar por resultado incapacidad total. Evitar ambientes laborales con ruido fuerte o luces brillantes puede ayudar a disminuir cefalalgias.
Si un individuo no se recupera en el transcurso del periodo de expectativa de duración máxima de la incapacidad, el lector quizá desee recurrir a las preguntas que siguen, que pueden ayudarlo a entender mejor los aspectos específicos del caso médico de un individuo.
Respecto al diagnóstico
  • ¿Se han excluido anormalidades neurológicas, metabólicas o anatómicas bien definidas?
  • ¿Se ha confirmado síndrome posconmoción?
  • ¿Hay pruebas de problemas neurológicos después de traumatismo encefálico, como crisis convulsivas o problemas de memoria?
  • ¿Están justificadas más pruebas?
  • ¿Hay un padecimiento médico o psicológico coexistente que pueda afectar la recuperación?
  • ¿Los cambios del funcionamiento físico y cognoscitivo han dado por resultado un trastorno depresivo?
Respecto al tratamiento
  • ¿La farmacoterapia ha resultado eficaz para áreas específicas de preocupación, como alteraciones del sueño, depresión, ansiedad, cefalalgias, o crisis convulsivas?
  • ¿El individuo está tomando medicamentos según se le prescribió? ¿Los efectos secundarios están interfiriendo con el uso de ese medicamento particular o con el beneficio que genera? ¿Demasiados medicamentos, dosis excesivas, o abuso del consumo drogas están dando por resultado deterioro cognoscitivo?
  • ¿Podrían usarse en lugar de eso otras opciones de medicación?
  • ¿Se están abordando de manera apropiada crisis convulsivas postraumáticas, o cefalalgias postraumáticas, o ambas?
  • Dependiendo del nivel de deterioro cognoscitivo, ¿el individuo se beneficiaría a partir de sesiones más frecuentes o de un tipo de terapia diferente?
  • Dado que el abuso del consumo de drogas coexistente puede complicar el tratamiento y retrasar la recuperación, ¿el individuo se beneficiaría a partir de la inscripción en un programa de tratamiento de abuso del consumo drogas?
Respecto al pronóstico
  • ¿Los síntomas persisten a pesar de tratamiento?
  • ¿Persistente del deterioro cognoscitivo?
  • ¿La rehabilitación cognoscitiva o vocacional resultaría beneficiosa?
  • ¿El individuo se beneficiaría a partir de la psicoterapia tradicional o de la inscripción en un grupo de apoyo?
  • ¿Otros factores están prolongando la incapacidad, como ganancia financiera relacionada con litigio, o ganancia secundaria vinculada con aumento de la atención por parte de familiares y amigos?
  • ¿Había un trastorno psicológico preexistente antes de la lesión? De ser así, ¿cuál fue el diagnóstico?
  • ¿Qué tipo de tratamiento se proporcionó?
  • ¿De qué modo respondió el individuo al tratamiento psicológico pasado?
Factores que influyen sobre la duración de la incapacidad
La duración de la incapacidad es muy variable, y depende de la naturaleza del traumatismo encefálico y de los síntomas relacionados. Los factores que influyen sobre la duración de la incapacidad son la respuesta del individuo a los medicamentos y la psicoterapia; la presencia de abuso del consumo de drogas u otros trastornos psiquiátricos; el acceso del individuo a una red de apoyo emocional, y cualquier ganancia secundaria, como ganancia financiera relacionada con litigio, aumento de la atención por parte de amigos y familiares, y evitación de responsabilidades laborales o de otros tipos. Dependiendo de la gravedad y de las circunstancias del traumatismo, puede haber algunas complicaciones ortopédicas y neurológicas.
Términos relacionados
  • Lesión cerebral leve
  • Síndrome de lesión encefálica cerrada
  • Síndrome posconmoción
Diagnóstico diferencial
  • Apoplejía hemorrágica
  • Cefalalgia hemorrágica
  • Cefalalgia migrañosa
  • Contusión cerebral
  • Demencia
  • Fingimiento
  • Hematoma de subdural
  • Hematoma epidural
  • Hemorragia subaracnoidea
  • Infecciones epidurales
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  • Otros trastornos cognoscitiv
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