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Rotura prematura de membranas
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La rotura prematura de membranas se refiere a la rotura del saco membranoso que rodea a un feto (saco amniótico) antes del trabajo de parto. Aunque las membranas deben romperse durante el trabajo de parto a fin de permitir el nacimiento normal del feto a término, la rotura prematura espontánea puede ocurrir antes del inicio del trabajo de parto en cualquier etapa del embarazo.
Durante la evolución de trabajo de parto normal el útero se contrae repetidas veces, lo que hace que el cuello uterino se adelgace (se borre) y se abra (se dilate). Después, la membrana amniótica se rompe conforme el bebé desciende desde el útero hacia canal del parto, lo que da por resultado parto vaginal.
La rotura prematura de membranas ocurre durante el embarazo cuando la membrana amniótica, que contiene el feto y el líquido amniótico que rodea al feto, se rompe o muestra un orificio antes del inicio del trabajo de parto. Cuando esto sucede, puede haber escape de líquido amniótico, o este último puede salir en forma de chorro. Una membrana amniótica intacta es importante para contener el líquido amniótico que amortigua al feto y permite que se mueva, lo protege contra infección, e impide compresión del cordón umbilical que puede suspender el aporte de oxígeno y nutrientes al feto. Las preocupaciones primarias con la rotura prematura de membranas son el aumento del riesgo de infección materna, o fetal, o ambas, parto prematuro, y aumento de la probabilidad de compresión del cordón umbilical.
Hay dos tipos de rotura prematura de membranas: a término, que ocurre entre las semanas 37 y 40, y pretérmino, que puede producirse en cualquier momento antes del período normal de trabajo de parto y parto. El trabajo de parto típicamente sigue a la rotura prematura de membranas en un lapso de 24 horas, pero puede retrasarse durante hasta una semana o un mes si ocurre en etapas más tempranas del embarazo.
Riesgo
no se entiende con claridad porque ocurre rotura prematura de membranas. Los factores de riesgo relacionados con esta última son tabaquismo, embarazo con múltiples fetos, parto pretérmino previo, sangrado transvaginal, e infección intrauterina. Rara vez, la rotura prematura de membranas puede ocurrir después de amniocentesis. Se sabe que hay rotura prematura de membranas en ausencia de estos factores.
Incidencia y prevalencia
se informa que ocurre rotura prematura de membranas en 6 a 10% de los embarazos; 80% de estos casos se produce al término (McCaul). Hay rotura prematura de membranas en 30 a 40% de los partos pretérmino (Wilkes).
Interrogatorio
el síntoma más frecuente de rotura prematura de membranas es el escape de líquido desde la vagina. Puede prescribirse como un chorro de líquido o un goteo lento y constante. La mujer quizá informe secreción por la vagina, sangrado transvaginal, o sensación de presión en la pelvis en ausencia de contracciones propias de trabajo de parto. Ciertas mujeres tal vez también describan hipersensibilidad en el abdomen o fiebre si hay infección intrauterina.
Examen físico
cuando se sospecha rotura prematura de membranas debe evitarse el examen digital estándar de la pelvis, debido al mayor riesgo de infección. Un examen de la pelvis con un especulo estéril puede revelar salida de líquido amniótico o acumulación del mismo por detrás del cuello uterino. Quizá sólo haya abertura (dilatación) parcial de la abertura cervicouterina, y tal vez no esté delgada (borrada).
Pruebas
para confirmar la presencia de líquido amniótico, se aplica una gota del líquido en papel de fenaftazina (Nitrazine pH), que se torna de color azul-verdoso si la prueba resulta positiva. El líquido también se puede extender sobre una laminilla, dejar que se seque, y observar al microscopio; las proteínas del líquido amniótico demostrarán un aspecto parecido a helecho cuando se ven con aumento.

Una vez que se diagnostica rotura prematura de membranas, es necesario determinar la edad gestacional y el desarrollo de los pulmones del feto. Puede usarse ultrasonografía para medir el volumen de líquido amniótico, y determinar el peso del feto, la edad gestacional, y la presentación fetal. Puede efectuarse una prueba en sangre materna para determinar el recuento de leucocitos (las cifras altas pueden indicar infección), y puede usarse un monitor fetal para verificar si el feto está sufriendo estrés. Con poca frecuencia, quizá se necesite amniocentesis con guía ultrasonográfica para probar la madurez de los pulmones del feto y para identificar infección.

El tratamiento dependerá de varios factores, entre ellos la edad gestacional y la madurez del feto, el hecho de si hay trabajo de parto activo, signos de infección, y sufrimiento fetal. Si el feto está a término, parece maduro desde el punto de vista del desarrollo, y no hay signos de infección (fiebre) o sufrimiento fetal (decremento de la frecuencia cardiaca fetal o del movimiento del feto), puede colocarse a la mujer en reposo en cama y vigilarla de manera estrecha (durante 24 horas) por si empezara el trabajo de parto.
Una vez que el trabajo de parto empieza, el médico determinará cuál es el tipo de parto más seguro (vaginal en contraposición con cesárea) tanto para la madre como para el feto.
Cuando el trabajo de parto no empieza de manera espontánea (en el transcurso de 24 horas), cuando hay signos de sufrimiento fetal (como disminución del movimiento del feto o ciertos modelos de frecuencia cardiaca), o si aparece fiebre, puede inducirse el trabajo de parto para facilitar el parto expedito y minimizar complicaciones. Si la inducción no produce dilatación cervical adecuada y trabajo de parto eficaz, se efectuará una cesárea. Sin embargo, si los pulmones fetales todavía no están suficientemente maduros para el parto, pueden administrarse antibióticos por vía intravenosa para sospecha de infección intrauterina, y para retrasar el parto; los antibióticos profilácticos ayudan a prolongar el intervalo entre la rotura prematura de membranas y el parto. En ocasiones, pueden administrarse corticosteroides para facilitar la maduración de los pulmones fetales y para disminuir el riesgo de síndrome de dificultad respiratoria del lactante y la mortalidad en el momento del parto si la rotura prematura de membranas ocurre antes de las 32 semanas.
Retrasar el trabajo de parto o suspenderlo para permitir que el feto tenga más tiempo para desarrollarse puede ser el enfoque del tratamiento si ocurre rotura prematura de membranas pretérmino y no hay signos de infección o de sufrimiento fetal. En este caso, la madre y el feto se vigilan con sumo cuidado (sea en el hospital u ocasionalmente de manera ambulatoria). El reposo en cama a menudo se recomienda para disminuir el riesgo de trabajo de parto prematuro, y pueden usarse medicamentos (tocolíticos) para suspender el trabajo de parto o retrasarlo en pacientes seleccionadas. Una vez que el feto se ha desarrollado lo suficiente, o que está a término, se procederá al parto.
Alrededor de 70 a 80% de las mujeres que experimentan rotura prematura de membranas entre las 28 y las 36 semanas entra en trabajo de parto en un lapso de cuatro días. Mientras más cerca del término se encuentra una mujer, más rápidamente (en promedio) progresa hacia trabajo de parto (Gabbe 804). Cuando el feto está a término o cerca del término, hay probabilidad alta de un parto normal, no complicado. Los lactantes que nacen de manera prematura a menudo tienen desarrollo insuficiente de órganos (esto es, los pulmones), y quizá se necesiten hospitalización y cuidado intensivo hasta que tiene lugar el crecimiento y el desarrollo de órganos, adecuado. Cuando la rotura prematura de membranas se relaciona con prematuridad fetal hay morbilidad fetal importante, y la mortalidad de lactantes puede alcanzar 10% (Allen).
La infección puede invadir al útero y al feto a través de la abertura en las membranas. La compresión del cordón umbilical puede interferir con el aporte de oxígeno al feto, lo que causa sufrimiento fetal. El feto quizá nazca de manera prematura.
Las mujeres con rotura prematura de membranas pueden presentar sepsis por infección intrauterina; se estima que hay infección materna en 3 a 30% de las mujeres con rotura prematura de membranas pretérmino (Gabbe 808). La restricción de la actividad por reposo en cama puede dar por resultado tromboembolia venosa (trombosis venosa profunda). En raras circunstancias puede ocurrir muerte materna o fetal.
Este padecimiento no se relaciona con restricciones ni adaptaciones posparto.
Si un individuo no se recupera en el transcurso del periodo de expectativa de duración máxima de la incapacidad, el lector quizá desee recurrir a las preguntas que siguen, que pueden ayudarlo a entender mejor los aspectos específicos del caso médico de un individuo.
Respecto al diagnóstico
  • ¿Se confirmó rotura prematura de membranas?
  • ¿Se administraron pruebas, como amniocentesis, o ultrasonografía, ambas?
  • ¿La mujer informa escape de líquido a partir de la abertura vaginal?
Respecto al tratamiento
  • ¿El tratamiento tomó en consideración la edad gestacional y la madurez del feto, el hecho de si hubo trabajo de parto activo, la presencia o ausencia de infección, y el grado de bienestar o sufrimiento fetal?
  • ¿Si el feto estuvo a término y maduro desde el punto de vista del desarrollo, y si no hubo signos de sufrimiento o infección fetal, se permitió que el trabajo de parto empezara de manera espontánea?
  • ¿Se encontró alguna complicación?
  • Si empezó de manera espontánea trabajo de parto fuerte, con parto esperado o inevitable, ¿el parto fue vaginal o por cesárea? ¿Se encontró alguna complicación?
  • Si el trabajo de parto se indujo debido a signos de sufrimiento fetal o infección materna, ¿se encontró alguna complicación?
  • ¿El trabajo de parto prematuro se previno exitosamente? De no ser así, ¿el lactante experimentó alguna complicación?
Respecto al pronóstico
  • ¿Cuáles fueron la edad gestacional y la madurez del feto en el momento del parto?
  • ¿Si el parto fue prematuro, se encontraron complicaciones? ¿Las complicaciones han mostrado respuesta al tratamiento?
Factores que influyen sobre la duración de la incapacidad
La duración estará influida por la etapa del embarazo en la cual ocurre el padecimiento, la respuesta de la mujer y el feto al tratamiento, padecimientos subyacentes, y la presencia de complicaciones.
Términos relacionados
  • Amniorrexis
  • RPDM
Diagnóstico diferencial
  • Incontinencia urinaria
  • Infección vaginal
  • Licuefacción de moco cervical
Especialistas
  • Obstetra/ginecólogo
Padecimientos comórbidos
  • Anemia
  • Asma
  • Discrasias sanguíneas
  • Enfermedad cardiovascular
  • Enfermedades neurológicas
  • Trastornos del sistema inmunitario
  • Trastornos endocrinos