Medical Topics

Paro cardiaco
Directorio > Paro cardiaco
El paro cardiaco es una suspensión repentina de la acción de bombeo del corazón. Cuando el corazón deja de bombear, el flujo sanguíneo y la respiración también cesan, lo que da por resultado una falta completa de aporte de oxígeno hacia órganos vitales. El paro cardiaco es una urgencia médica que tiene prioridad sobre todos los otros padecimientos, con la excepción de obstrucción de las vías respiratorias o sangrado copioso (hemorragia); da por resultado muerte rápida si no se controla de inmediato. Se necesita oxigenación por medio de reanimación cardiopulmonar (CPR por sus siglas en inglés) inmediatamente para prevenir daño permanente del cerebro, el hígado, los pulmones y los riñones, o muerte.
El paro cardiaco se origina por disfunción eléctrica (80%) esto es, (fibrilación ventricular, taquicardia ventricular, y asístole), e insuficiencia mecánica (20%) (p. ej., rotura cardiaca, infarto agudo de miocardio, taponamiento agudo, y tumor o trombo obstructor, insuficiencia cardiaca crónica). Otras causas son choque circulatorio causado por padecimientos como hipovolemia consecutiva a pérdida copiosa de sangre (hemorragia) hacia el interior o el exterior del organismo, pérdida copiosa de líquido, como ocurre cuando hay quemaduras, e hipotermia. Las anormalidades de la ventilación también pueden llevar a acidosis respiratoria y paro cardiopulmonar.
Otras causas de paro cardiaco son el cese repentino de la respiración (paro respiratorio), migración de un coágulo de sangre desprendido hacia el pulmón (embolia pulmonar), una lesión eléctrica (electrocución), sobredosis de drogas, o una reacción alérgica grave (anafilaxia). El infarto de miocardio (ataque cardiaco) da por resultado muerte repentina de parte del tejido cardiaco. Por lo general se origina por el bloqueo (oclusión) de una o más de las arterias coronarias.
Los factores que colocan a un individuo en mayor riesgo de experimentar un paro cardiaco son un antecedente de estrechamiento arterial o una enfermedad de las arterias que llevan sangre hacia el músculo cardiaco (enfermedad de arteria coronaria), ritmo cardiaco anormal (arritmia) o un antecedente de anormalidades electrocardiográficas (ECG) que pueden predisponer a una arritmia, dolor retrosternal causado por falta de aporte de oxígeno hacia el músculo cardiaco (angina), y fracaso del corazón para mantener su acción de bombeo y para enviar sangre hacia los pulmones y el resto del cuerpo (insuficiencia cardiaca congestiva).
Riesgo
los factores de riesgo son edad cada vez más avanzada, diabetes mellitus, trastornos metabólicos caracterizados por concentraciones altas de lípidos en la sangre (colesterol, triglicéridos, lipoproteínas), presión arterial alta (hipertensión), tabaquismo, dieta con alto contenido de grasa, estrés, obesidad, falta de ejercicio regular, y abuso del consumo de drogas o de alcohol. Los individuos que tienen un antecedente familiar de enfermedad del corazón o ciertas arritmias tienen mayor riesgo, y quienes han sobrevivido a un episodio de paro cardiaco tienen riesgo aumentado de presentar otro episodio.
Incidencia y prevalencia
en Estados Unidos cada año alrededor de 670 000 personas mueren de manera repentina; aproximadamente 500 000 de estas muertes pueden atribuirse a causas cardiacas (Neumar 64).
Interrogatorio
casi todos los paros cardiacos súbitos se manifiestan como ritmos cardiacos anormales (caóticos), y son identificables por una pérdida inmediata de pulso y de presión arterial, y pérdida del conocimiento. Un individuo que está presentando un infarto de miocardio puede quejarse de sensación de presión, opresión, o pensantes en el tórax, que por lo general dura 30 minutos o más. Esta sensación puede extenderse hacia los brazos, en particular hacia el brazo izquierdo, o hacia la mandíbula. Suele haber molestias de falta de aliento (disnea), particularmente en ancianos. Los individuos tal vez también se quejen de sudación, mareo, náusea o vómito. Algunos sujetos dicen que se desmayaron (síncope).
Examen físico
el individuo parece estar en zozobra aguda. La frecuencia respiratoria quizá esté aumentada debido a ansiedad o falta de oxigenación. En quienes tienen un infarto de miocardio, escuchar el corazón con un estetoscopio (auscultación) puede revelar aumento de la frecuencia cardiaca (taquicardia), ruidos cardiacos anormales (tercer y cuarto ruidos cardiacos), o un ruido anormal que se escucha entre latidos cuando el corazón se encuentra en reposo (soplo diastólico), de manera muy parecida al soplo que se ausculta cuando hay insuficiencia mitral. Quizá se note presión arterial alta (hipertensión) o baja (hipotensión). La frecuencia del pulso también puede estar aumentada o disminuida, dependiendo de si hay latidos cardiacos irregulares (arritmia). La auscultación de los pulmones con un estetoscopio por lo general no revela anormalidades.
Pruebas
se efectúa un electrocardiograma para medir la actividad eléctrica del corazón. Los cambios de la actividad eléctrica que se observan identifican la parte del corazón afectada por el infarto. Las células dañadas del músculo cardiaco liberan enzimas hacia el torrente sanguíneo; una prueba de sangre mide las enzimas cardiacas (creatina cinasa, e izoenzima CK-MB) y proporciona una indicación de la extensión del daño del músculo cardiaco. Después de que se estabiliza el estado del individuo, pueden efectuarse otras pruebas para evaluar el daño. Estas pruebas son insertar un catéter en el brazo o la ingle para tener acceso al corazón a través de un vaso sanguíneo (cateterismo cardiaco), inyección de colorante en los vasos sanguíneos, y observarlos en una radiografía (angiografía), uso de ondas de sonido (ultrasonido) (ecocardiografía) o isótopos nucleares (talio) para ver como está funcionando el corazón.
Se requiere reanimación cardiopulmonar en el transcurso de los primeros cuatro a seis minutos para mantener la oxigenación de la sangre y prevenir daño permanente de tejido. Aunque la reanimación cardiopulmonar puede restituir un latido cardiaco, quizá se necesite una descarga eléctrica (desfibrilación) para restituir un ritmo cardiaco normal. Es indispensable que el individuo sea tratado por un paramédico en el transcurso de los primeros ocho minutos, y que después sea llevado a una sala de urgencias tan rápidamente como sea posible.
Una vez en la sala de urgencias, se colocará un catéter intravenoso (IV) para administrar fármacos para el alivio del dolor y para ayudar a que el corazón y los vasos funcionen de manera apropiada. Si el corazón no late o no muestra un ritmo normal, se corrige al administrar una descarga eléctrica al corazón (desfibrilación). Una vez que se reanima al individuo, se usan antiarrítmicos para prevenir episodios futuros de fibrilación ventricular. Se obtiene un electrocardiograma, y se efectúa vigilancia cardiaca continua. Se administrarán oxígeno, aspirina y nitroglicerina. Cuando se considera que el riesgo de recurrencia es alto tal vez se instale un desfibrilador cardioversor implantable, un dispositivo interno que vigila el ritmo cardiaco, y suministra una descarga eléctrica ante el primer signo de fibrilación ventricular.
La asístole, la falta completa de actividad del músculo cardiaco, es más difícil de revertir. En casos extremos, quizá se inyecte adrenalina directamente en el corazón. Una vez que se logra estabilización, tal vez sea necesario instalar un marcapasos, que vigila el ritmo cardiaco y estimula al corazón si no late.
También es posible que se necesiten fármacos, como la lidocaína, para estabilizar el músculo cardiaco. Los fármacos que ayudan a restituir el flujo sanguíneo normal al abrir la arteria obstruida (trombolíticos) a menudo se administran si han transcurrido menos de 12 horas desde que empezó el dolor torácico.
Una vez que se ha estabilizado el estado, el individuo por lo general se transfiere a una unidad de cuidado cardiaco para tratamiento adicional y continuación de la vigilancia.
El resultado (pronóstico) depende del grado al cual el corazón está dañado, y de la edad del individuo. Si se administra reanimación rápidamente y hubo poco daño, el resultado es excelente. Los individuos que no recibieron tratamiento expedito con medicamento quizá tengan un mal resultado. Con reanimación cardiopulmonar, desfibrilación, e intervención paramédica en el transcurso de ocho minutos, la supervivencia es de alrededor de 43%. De no administrarse reanimación cardiopulmonar o desfibrilación en el transcurso de los primeros ocho minutos, la supervivencia disminuye a 2 a 7%. Muchas personas que sobreviven al paro cardiaco inicial y se tratan en un hospital aún mueren en el transcurso de tres meses a un año después del egreso del hospital. Otros quedan con déficit cognoscitivos a largo plazo debido a falta de aporte de oxígeno hacia el cerebro durante el paro cardiaco.
Las complicaciones del paro cardiaco pueden incluir varios tipos de latidos irregulares del corazón, incluso fibrilación ventricular, taquicardia ventricular, y fibrilación auricular. Otras complicaciones son apoplejía, rotura del corazón, bloqueo cardiaco de segundo o tercer grado, infarto de ventrículo derecho, anormalidades valvulares, choque cardiogénico, y muerte.
El esfuerzo físico y el estrés emocional no deben exceder las capacidades del individuo. Quizá se requiera incapacidad extendida para recuperación y rehabilitación cardiaca. Una vez que los individuos se recuperan luego de un paro cardiaco, no deben regresar a trabajo físico extenuante. Los déficit cognoscitivos pueden afectar significativamente la capacidad para regresar a empleos que dependían de la capacidad intelectual premórbida.
Si un individuo no se recupera en el transcurso del periodo de expectativa de duración máxima de la incapacidad, el lector quizá desee recurrir a las preguntas que siguen, que pueden ayudarlo a entender mejor los aspectos específicos del caso médico de un individuo.
Respecto al diagnóstico
  • ¿Ha habido ataque cardiaco (infarto de miocardio) reciente?
  • ¿Hay un antecedente de enfermedad del corazón? ¿Hay antecedentes familiares de enfermedad del corazón?
  • ¿Hay un antecedente de diabetes mellitus, aumento de los lípidos en la sangre (colesterol, triglicéridos, lipoproteínas), presión arterial alta (hipertensión), tabaquismo, dieta no saludable, estrés, obesidad, falta de ejercicio regular, o abuso del consumo de drogas o alcohol, o todos o una combinación de los anteriores?
  • ¿El individuo se queja de presión, sensación de opresión, o pesantez en el tórax, que por lo general dura 30 minutos o más? ¿La sensación viaja (se irradia) hacia los brazos, en particular el brazo izquierdo o la mandíbula?
  • ¿El sujeto se queja de falta de aliento (disnea)? ¿Hay sudación, náusea o vómito?
  • ¿Se obtuvo un electrocardiograma para medir la actividad eléctrica del corazón? ¿Se efectuaron pruebas en la sangre para medir enzimas cardiacas (creatina cinasa, e izoenzima CK-MB) para determinar la extensión del daño del músculo cardiaco? ¿Se efectuó cateterismo cardiaco, ultrasonografía, o ecocardiografía?
  • ¿Se confirmó el diagnóstico de paro cardiaco?
Respecto al tratamiento
  • ¿Se dio reanimación cardiopulmonar en el transcurso de los primeros ocho minutos de la aparición de paro cardiaco, y después se llevó al individuo a un hospital?
  • ¿Se necesitó descarga eléctrica (desfibrilación) para restituir ritmo cardiaco normal?
  • Una vez hospitalizado y reanimado, ¿el sujeto recibió antiarrítmicos, oxígeno, aspirina, y nitroglicerina?
  • Si hay riesgo alto de una recurrencia, ¿se recomendó un dispositivo interno que suministra una descarga ante el primer signo de fibrilación ventricular?
  • ¿Hubo falta completa de actividad del músculo cardiaco (asístole) que requirió administración de adrenalina y calcio? ¿Tuvo que inyectarse adrenalina directamente en el corazón?
  • Si transcurrieron menos de 12 horas entre el inicio del dolor torácico y la hospitalización, ¿se administraron trombolíticos?
  • ¿Qué tan buena fue la respuesta del individuo al tratamiento?
Respecto al pronóstico
  • ¿Qué tan gravemente quedó dañado el corazón? ¿Qué edad tiene el individuo?
  • ¿Qué tan rápido se suministró atención médica?
  • ¿Este es el primer paro cardiaco del sujeto?
  • ¿Han aparecido complicaciones, como fibrilación ventricular, taquicardia ventricular, o fibrilación auricular?
  • ¿Ha ocurrido apoplejía, rotura del corazón, bloqueo cardiaco de segundo o tercer grado, infarto del ventrículo derecho, o choque cardiogénico?
  • Si aparecieran complicaciones, ¿cómo se están tratando? ¿Cuál es el resultado esperado con tratamiento?
  • ¿Hubo alguna prueba de deterioro cognoscitivo o de cambios del estado mental?
Noticias
Tue, 16 Sep 2014 16:00:00 EDT

Un historial detallado y un examen pueden revelar el riesgo de un adolescente de muerte repentina, afirman unos expertos

Imagen de noticias HealthDay

Fuente: HealthDay
Factores que influyen sobre la duración de la incapacidad
La gravedad del daño del corazón, la edad del individuo, y la respuesta al tratamiento y la rehabilitación cardiaca, pueden influir sobre la incapacidad.
Términos relacionados
  • Asístole
  • Cardiopulmonar
  • Paro
Diagnóstico diferencial
  • Coágulo sanguíneo en el pulmón (embolia pulmonar)
  • Disección aórtica
  • Inflamación de la vesícula biliar (colecistitis)
  • Inflamación del saco que rodea al corazón (pericarditis)
  • Pulmón desinflado (neumotórax)
Especialistas
  • Cirujano torácico
  • Internista cardiovascular
  • Internista de cuidado intensivo
  • Médico de urgencias
Padecimientos comórbidos
  • Cifras altas de colesterol en sangre (hipercolesterolemia)
  • Diabetes mellitus
  • Enfermedad cardiaca o vascular (de vasos sanguíneos)
  • Hipertensión arterial
  • Obesidad
  • Tabaquismo