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Ooforectomía
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La ooforectomía, a veces llamada ovariectomía, es la extirpación quirúrgica de un ovario (ooforectomía unilateral), o de ambos ovarios (ooforectomía bilateral). Cuando se efectúa una ooforectomía unilateral en una mujer premenopáusica, continúa la producción normal de hormona en el ovario restante; las mujeres seguirán menstruando y podrán tener hijos. Sin embargo, cuando se realiza una ooforectomía bilateral en mujeres premenopáusicas, se suspende la producción normal de hormona, lo que causa menopausia y esterilidad repentinas. La ooforectomía bilateral se evita siempre que es posible en mujeres en edad de procreación para retener la fecundidad y mantener la fuente de hormonas importantes (p. ej., estrógeno).
Una ooforectomía unilateral puede efectuarse para extirpar un absceso, un tumor benigno o un quiste ovárico grande, o para tratar endometriosis. Una ooforectomía bilateral suele realizarse para tratar cáncer ovárico o uterino. Los cánceres ovárico y uterino son más frecuentes en mujeres que nunca han estado embarazadas (nulíparas), que tuvieron su primer ciclo menstrual (menarca) antes que lo habitual, o que pasaron por la menopausia después que lo habitual, o que tuvieron ambas situaciones, o que usaron terapia de reemplazo de hormona.
La ooforectomía se efectúa para tratar cáncer uterino u ovárico, cáncer mamario, endometriosis, o tumores benignos (fibromas o teratomas). El procedimiento puede ser necesario cuando un quiste ovárico no muestra respuesta a la extirpación (resección) quirúrgica, cuando el aporte de sangre al ovario está comprometido, o cuando los ovarios tienen afección grave por tumores, infección, tejido cicatrizal (adherencias) o crecimiento de tejido anormal (endometriosis). Ambos ovarios pueden extirparse durante la extirpación quirúrgica del útero (histerectomía), en particular si hay una enfermedad subyacente que se ha diseminado desde el útero hacia los ovarios.
Los ovarios sanos pueden extirparse como una medida preventiva (profiláctica) para disminuir el riesgo de cáncer ovárico en mujeres de alto riesgo. La ooforectomía también puede efectuarse en mujeres con cáncer mamario para reducir la cantidad de hormonas producidas por los ovarios (estrógenos) que pueden estimular el crecimiento del cáncer. Los ovarios, junto con las trompas de Falopio, se pueden extirpar como un tratamiento para endometriosis, enfermedad inflamatoria pélvica, o un embarazo ectópico.
La ooforectomía unilateral o bilateral puede realizarse mediante intervención quirúrgica abdominal abierta tradicional (laparotomía), laparoscopia, minilaparotomía, o colpotomía. El procedimiento se efectúa en un hospital o en una clínica ambulatoria con anestesia regional (espinal o epidural) o general.
La laparotomía está indicada cuando los ovarios necesitan extirparse intactos, como en el caso del cáncer. También está indicada para mujeres que tienen tejido cicatrizal (adherencias) interno, debido al riesgo aumentado de cortar los intestinos. Para la laparotomía, se hace una incisión grande para abrir el abdomen y exponer los ovarios.
La laparoscopia, indicada para padecimientos no cancerosos, es el método que se usa con mayor frecuencia para efectuar una ooforectomía. Durante la laparoscopia, se insufla gas dióxido de carbono en la cavidad abdominal (neumoperitoneo) para permitir la visualización dentro del abdomen, proporcionar un espacio de trabajo abierto, y disminuir la incidencia de complicaciones. El gas se inyecta en la cavidad abdominal por medio de una aguja (aguja de Veress). Se hacen una o más incisiones pequeñas en la cavidad abdominal, y se insertan tubos (trocares). Una vez que el cirujano inserta un instrumento para visualización parecido a telescopio, delgado y con luz (laparoscopio) a través de un trocar, la cavidad abdominal puede verse en una pantalla de vídeo. Se usan instrumentos pequeños, que se introducen junto con el laparoscopio o se insertan a través de los otros trocares, para efectuar la intervención quirúrgica.
Otro método de uso frecuente, la minilaparotomía, comprende hacer una incisión de 5 cm (2 pulgadas) de largo en la parte baja del abdomen; se fundamenta en la visualización directa y extirpación a través de la incisión única.
Los ovarios también pueden extirparse a través de una incisión en la pared de la vagina (colpotomía). La colpotomía permite extirpar los ovarios intactos, y es menos traumática que la laparotomía; sin embargo, este método rara vez se usa en la actualidad debido al aumento del riesgo de infección, y exposición limitada.
Hay tres métodos para cortar las fijaciones del ovario a la pelvis: el método de ligadura (en el cual se usan asas de catgut o de material de sutura sintético para ligar ligamentos de apoyo), un método de colocación automática de grapas (que engrapa los ligamentos de sostén), y el método de coagulación bipolar (que destruye el tejido de sostén o lo cauteriza). El ovario se libera después de que todas las estructuras de sostén se han cortado. Con la laparoscopia, el ovario se corta en fragmentos suficientemente pequeños como para extraerse a través del trocar. Cualquier incisión hecha durante el procedimiento se cierra con puntos de sutura. Por lo general se prescriben antibióticos y analgésicos de manera profiláctica.
Las decisiones respecto al método más apropiado dependen principalmente de las indicaciones para la operación, el tamaño y el estado de los ovarios, el peso de la mujer, el número de intervención quirúrgicas previas en la parte baja del abdomen, y cualquier antecedente de enfermedad del corazón y los pulmones. En general, la laparoscopia, la minilaparotomía, y la colposcopia se efectúan de manera ambulatoria, mientras que se procede a hospitalización para una laparotomía.
El resultado predicho después de ooforectomía depende de la razón para efectuar el procedimiento (esto es, extirpación de quiste, tumor, absceso o embarazo ectópico; o tratamiento de cáncer ovárico o mamario, endometriosis, o enfermedad inflamatoria pélvica); el hecho de si el método fue una laparotomía, laparoscopia, minilaparotomía o colpotomía, y si el procedimiento fue unilateral o bilateral. Las mujeres en quienes se efectúa una laparoscopia se recuperan con mayor rapidez y con menos problemas que aquellas en las que se realiza una laparotomía; el tiempo de recuperación luego de una laparotomía típicamente es de cuatro a seis semanas.
Si la ooforectomía se efectúa con anestesia general, puede haber una reacción a la anestesia o dificultad para respirar.
La aguja o trocar de Veress puede lesionar vasos importantes del abdomen o la pelvis, o dañar los intestinos, la vejiga urinaria, o los tubos que van de los riñones a la vejiga (uréteres). Los uréteres pueden cortarse cuando se están escindiendo los ovarios. Rara vez, el intestino puede protruir hacia fuera de las incisiones (herniarse). El sangrado (hemorragia), la infección, y los coágulos de sangre (tromboembolia) son complicaciones de cualquier procedimiento quirúrgico ginecológico. La intervención quirúrgica en el abdomen puede llevar a la formación de tejido cicatrizal (adherencias) interno, lo que puede causar dolor, estrechez intestinal, o esterilidad. La extirpación parcial del ovario puede dar por resultado síndrome del remanente ovárico.
Otras complicaciones ocurren cuando los ovarios se extirpan antes de la menopausia; debido a que las concentraciones de estrógeno de mujeres premenopáusicas son mayores que las de mujeres posmenopáusicas, las mujeres premenopáusicas pueden requerir una dosis mucho más alta de reemplazo de hormona que las mujeres que entran a la menopausia de manera natural.
Tal vez se necesite incapacidad extendida, dependiendo del procedimiento. La mayoría de las mujeres tratadas con laparoscopias puede regresar a trabajar, o reanudar actividades previas, con solo restricciones menores; quizá necesiten abstenerse de hacer ejercicio extenuante o levantar objetos pesados durante hasta dos semanas. Incluso las actividades normales pueden causar fatiga, de modo que tal vez se necesitan recesos frecuentes para descansar. Las mujeres tratadas con procedimientos que conllevan más penetración corporal (minilaparotomías y laparotomías) por lo general requieren una incapacidad más prolongada del trabajo y restricciones más estrictas. Las mujeres en quienes se efectuó laparotomía tal vez sean temporalmente incapaces de conducir un automóvil u otros vehículos motorizados.
Quizá también sea necesario autorizar periodos de reposo, horarios de trabajo más breves, o menos días de trabajo por semana, o todos o una combinación de los anteriores. Es posible que se requiera incapacidad adicional si el tratamiento después de intervención quirúrgica comprende quimioterapia y radioterapia.
Factores que influyen sobre la duración de la incapacidad
La duración de la incapacidad puede estar influida por el padecimiento subyacente, la edad de la mujer, el tipo de procedimiento efectuado, las complicaciones quirúrgicas, y la respuesta de la mujer al tratamiento.
Términos relacionados
  • Escisión del ovario
  • Ovariectomía
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