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Oclusión vascular retiniana
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Oclusión vascular retiniana es un bloqueo del riego sanguíneo que pasa por una arteria o vena de la retina que va o viene de la retina del ojo donde se procesan las imágenes. Este bloqueo que por lo general ocurre en un ojo, puede causar varias alteraciones de la visión, entre ellas inicio repentino de visión borrosa o distorsiones.
Los bloqueos por lo general se clasifican como oclusiones de arteria o vena retiniana, que también pueden encontrarse en el centro o en ramificaciones de venas o arterias. La clasificación depende de si la oclusión ocurre en una arteria que lleva sangre desde el corazón hacia el ojo, o en una vena que regresa la sangre para reoxigenación. Los bloqueos se pueden formar por muchas causas, entre ellas coágulo de sangre (trombosis), fragmentos de material adiposo (placa aterosclerótica), material extraño como burbujas de aire o gas (embolia), o endurecimiento de las arterias (arteriosclerosis). Una enfermedad subyacente que causa inflamación de vasos sanguíneos (vasculitis) también podría causar oclusión.
Las oclusiones pueden relacionarse con padecimientos como inflamación de las arterias (arteritis craneal, arteritis temporal), aumento de la pegajosidad o cohesión (viscosidad) de moléculas de la sangre, o incremento del recuento de eritrocitos (hematocrito). La presión arterial alta (hipertensión), la enfermedad cardiovascular, la diabetes mellitus y el glaucoma de ángulo abierto pueden ser factores subyacentes en particular relacionados con oclusiones de vena retiniana.
Otros padecimientos que pueden enlazarse con oclusión vascular retiniana comprenden acumulación de materiales adiposos en las paredes de las arterias (aterosclerosis), lupus eritematoso sistémico, retinopatía diabética, uveítis crónica, trastornos de la coagulación, acumulación de grasas en la sangre (hiperlipidemia), extracción quirúrgica de lentes artificiales previamente implantados durante procedimientos para extraer cataratas, consumo de cocaína, traumatismo y complicaciones de la extracción quirúrgica de una sustancia parecida a gel (humor vítreo) desde el interior del ojo (vitrectomía).
Las pruebas también han enlazado a las oclusiones con muchos factores, incluso el empleo de anticonceptivos orales, embarazo, y consumo de drogas por vía intravenosa.
En raros casos, tanto la arteria como la vena pueden quedar comprendidas en una oclusión. Estos tipos de bloqueos probablemente tienen una causa subyacente como leucemia, traumatismo, o trastornos vasculares del colágeno, como lupus eritematoso sistémico.
Riesgo
los individuos de edad más avanzada tienen más probabilidades de presentar oclusión vascular retiniana.
Incidencia y prevalencia
en un estudio australiano al cual se hace referencia a menudo se encontró que la forma más prevaleciente de oclusión vascular retiniana, la oclusión de vena retiniana, se encontró en 0.7% de los individuos de 49 a 60 años de edad, y en 4.6% de los sujetos de 80 años de edad ("Retinal Vein"). La obstrucción de arteria retiniana central se ha documentado en alrededor de 1 de cada 10 000 visitas de oftalmología ambulatorias en Estados Unidos (Duker 854).
Interrogatorio
los síntomas pueden variar, con cambios o distorsiones sutiles u obvios de la visión. El individuo puede informar visión borrosa o pérdida de la visión dolorosa y repentina en la mitad superior o inferior del campo visual. Puede aparecer ceguera completa en el ojo afectado. Otros síntomas pueden incluir una nebulosidad vaga o pérdida de la percepción. La regresión puede ser gradual; dura días o semanas. El individuo quizá también informe hipertensión o enfermedad cardiovascular subyacente.
Examen físico
se efectuará un examen del ojo con un oftalmoscopio. El tercio frontal del globo ocular (segmento anterior) por lo general parece normal. Sin embargo, en etapas avanzadas, la porción delantera transparente del ojo (córnea) puede estar tumefacta, lo que hace difícil ver estructuras del interior. La extensión del daño en la porción interior posterior (segmento posterior) depende de factores como si hay bloqueo de la arteria retiniana central entera o de una de sus ramas. El grado de pérdida de la visión probablemente se relacionará con la localización de la oclusión. La pupila del ojo afectado puede estar parcialmente dilatada y mostrar respuesta lenta a la luz. La respuesta pupilar puede hacerse más rápida cuando la luz se dirije hacia el ojo sano.

Con la oclusión de la arteria retiniana, los datos a menudo incluyen una retina pálida con una mancha de color rojo cereza sobre el centro de la retina (mácula). La retina puede estar opaca, y el disco óptico quizá tenga aspecto muy pálido. La oclusión de vena retiniana tal vez demuestre venas distendidas y contorneadas, junto con congestión y tumefacción de la región interna del ojo, incluso la retina. También es posible que haya hemorragias retinianas evidentes.

Pruebas
puede efectuarse una prueba de agudeza visual para averiguar el grado de pérdida de la visión. Es posible inyectar un colorante por vía intravenosa y examinarlo con iluminación para determinar los efectos sobre la circulación de la sangre (angiografía con fluoresceína. Las mediciones de la reacción de la retina a la estimulación con luz (electrorretinografía) pueden ayudar a determinar la extensión del daño. Otras pruebas que pueden efectuarse comprenden determinación de la percepción del color, pruebas de presión intraocular (tonometría), y análisis de las estructuras internas del ojo por medio del uso de ondas de sonido de alta energía (ultrasonografía). Una forma de ultrasonografía, las imágenes de Doppler en color, pueden ayudar a analizar el flujo de sangre dentro del ojo. Tal vez sea necesario visualizar la cámara anterior del ojo (gonioscopia) por medio de lentes especiales. Tal vez se necesiten otras pruebas médicas más generales para evaluar posibles padecimientos subyacentes, incluso pruebas sanguíneas que pueden ayudar a detectar anormalidades que están causando la formación de coágulos de sangre. Tal vez también esté justificada una medición de la presión arterial.
No hay tratamiento eficaz conocido para la oclusión de la arteria retiniana central, pero la enfermedad puede hacerse menos grave por medio de varios métodos dirigidos a aumentar el flujo de sangre y el oxígeno hacia el área afectada. El individuo debe empezar el tratamiento al respirar en una bolsa de papel, lo que aumenta la concentración de dióxido de carbono y posiblemente dilate los vasos retinianos. Tal vez se pida al sujeto que respire aire que contiene 95% de oxígeno y 5% de dióxido de carbono (carbógeno), aunque los beneficios del tratamiento no se han probado (Duker). Esto quizá permita que la oclusión avance más por el vaso, lo que reduce el área de la retina afectada. Quizá también se intente disminuir la presión interna del ojo (la presión intraocular) por medio de medicamentos, o de métodos como ejercer presión sobre el ojo a intervalos con la parte posterior de la mano para ayudar a aumentar el flujo sanguíneo.
Es posible dar masaje en el ojo para estimular los movimientos del bloqueo y ayudar a reducir el daño de la retina. Un oftalmólogo quizá use una aguja para drenar el líquido de la cámara anterior del ojo. Puede administrarse aspirina para disminuir la tendencia de la sangre a coagularse, lo que estimula la circulación. Pueden administrarse anticoagulantes para prevenir formación de coágulo adicional o la diseminación de coágulos, lo que podría causar una apoplejía.
Tal vez sea necesario manejar padecimientos subyacentes, por ejemplo, tratar hipertensión con medicamentos. Dado que una oclusión de vena retiniana central puede originarse por glaucoma y presión intraocular alta, la medicación específica para estos padecimientos puede ser esencial. Dependiendo del padecimiento subyacente, tal vez se prescriban corticosteroides u otros antiinflamatorios. Puede requerirse tratamiento (fotocoagulación) con láser para crear regresión de crecimiento anormal de vasos sanguíneos (neovascularización) causada por decremento del flujo sanguíneo.
Si hay pérdida permanente de la visión, tal vez sea apropiado el envío a una agencia que se ocupe de la ceguera.
El pronóstico para oclusión vascular retiniana varía dependiendo de la localización del bloqueo y la gravedad del mismo, y del padecimiento subyacente que está causando el problema. El individuo tal vez se recupere por completo sin intervención alguna, o es posible que experimente pérdida permanente o parcial de la visión. También puede sobrevenir ceguera. Si se retrasa la intervención, la oclusión de arteria retiniana casi siempre causa decremento parcial o total del campo visual central a periférico. Por lo general el tratamiento genera beneficio significativo en sólo en alrededor de 10% de los individuos que tienen oclusión vascular retiniana, aun cuando se administre con prontitud (Duker 858). El tratamiento tardío se considera ineficaz, aunque ha habido raras circunstancias de recuperación espontánea incluso varios días después de la pérdida de la visión.
También hay riesgo de aparición de glaucoma en el ojo afectado debido al crecimiento excesivo de nuevos vasos sanguíneos en la retina o el iris. Si la presión arterial alta (hipertensión) o la presión ocular alta (glaucoma) no se controla, persiste el riesgo de complicaciones de oclusiones de vena retiniana o trastornos relacionados.
Puede haber daño del tejido de la retina por circulación obstruida, con pérdida permanente resultante de la visión. También es posible que haya sangrado (hemorragia) de la retina. El crecimiento anormal de vasos sanguíneos por falta de aporte de oxígeno hacia la retina (neovascularización) puede causar pérdida adicional de la visión y crear glaucoma neovascular, con acumulación de líquido y presión intraocular alta acompañantes que en potencia pueden causar daño extenso del ojo.
Esta enfermedad puede tener muchos grados variables de cambios visuales, lo que significa que el individuo necesitará evaluarse con sumo cuidado en lo que se refiere a asignaciones laborales. Si las tareas laborales exigen visión clara, la agudeza visual se debe evaluar y comparar con la descripción del empleo. Con base en estos datos quizá sea necesario reasignar al individuo a otras tareas.
Cuando ocurre pérdida permanente de la visión, quizá se requieran adaptaciones, como letra grande y con alto contraste, e iluminación apropiada. El individuo tal vez necesite envío a agencias que se ocupen de la incapacidad visual, donde pueden darse capacitación especial y otros auxiliares visuales.
Si un individuo no se recupera en el transcurso del periodo de expectativa de duración máxima de la incapacidad, el lector quizá desee recurrir a las preguntas que siguen, que pueden ayudarlo a entender mejor los aspectos específicos del caso médico de un individuo.
Respecto al diagnóstico
  • ¿El individuo se queja de inicio repentino de visión borrosa o distorsionada en la mitad superior o inferior, o de todo el campo visual?
  • ¿Hay arteritis craneal, arteritis temporal, aumento de la pegajosidad o cohesión (viscosidad) de moléculas de la sangre, o aumento del recuento de hematocrito?
  • ¿Hay hipertensión?
  • ¿Hay enfermedad cardiovascular, diabetes mellitus, glaucoma, lupus eritematoso sistémico, uveítis crónica, trastornos de la coagulación, o hiperlipidemia?
  • ¿Previamente se han extraído quirúrgicamente lentes intraoculares implantados con anterioridad durante procedimientos para corregir cataratas? ¿El sujeto ha experimentado complicaciones por la vitrectomía?
  • ¿El individuo consumió cocaína?
  • ¿El ojo se examinó con buena iluminación? ¿Se dilató parcialmente la pupila? ¿La pupila responde lentamente a la luz?
  • ¿La retina está pálida, con una mancha de color rojo cereza sobre la mácula? ¿Hay venas distendidas y contorneadas, junto con congestión e hinchazón de la región interna del ojo incluso la retina? ¿Hay hemorragias retinianas evidentes?
  • ¿Se efectuaron pruebas de agudeza visual y de percepción del color? ¿Se efectuaron angiografía con fluoresceína, electrorretinografía, tonometría, o ultrasonografía, o todas o una combinación de las anteriores?
  • ¿Se han excluido padecimientos que generan síntomas similares?
Respecto al tratamiento
  • ¿El paciente respiró en una bolsa de papel o respiró carbógeno?
  • ¿Se dio masaje en el ojo del individuo para estimular el movimiento del bloqueo? ¿Se efectuó aspiración? ¿Se administró aspirina?
  • ¿Se está administrando terapia anticoagulante?
  • ¿La presión intraocular disminuyó?
  • ¿Se probó hiperventilación?
  • ¿Se está tratando cualquier otra enfermedad subyacente?
Respecto al pronóstico
  • ¿La empresa donde labora el individuo puede adaptarse a cualquier restricción necesaria?
  • ¿Hay alguna enfermedad que pueda afectar la capacidad para recuperarse?
  • Si es necesario, ¿se ha enviado al individuo a una agencia que se ocupe de visión baja o ceguera?
  • ¿Hay alguna complicación, como pérdida permanente de la visión o sangrado retiniano?
Factores que influyen sobre la duración de la incapacidad
La prontitud del tratamiento, los padecimientos subyacentes, la extensión de las complicaciones, y la respuesta del individuo al tratamiento determinarán la extensión y la duración de la incapacidad.
Términos relacionados
  • Oclusión de arteria retiniana
  • Oclusión de vena retiniana
Diagnóstico diferencial
  • Aterosclerosis
  • Diabetes mellitus
  • Glaucoma
  • Hiperlipidemia
  • Hipertensión
  • Presión intraocular alta
  • Trastornos de la coagulación
Especialistas
  • Oftalmólogo/cirujano plástico oftálmico/médico oftalmólogo
Padecimientos comórbidos
  • Enfermedad cardiovascular
  • Trastornos del tejido conectivo
  • Trastornos endocrinos