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Punción lumbar
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Una punción lumbar comprende la inserción de una aguja hueca a través de la parte baja de la espalda, por lo general entre la cuarta y quinta vértebras lumbares, hacia el espacio subaracnoideo del conducto raquídeo. El procedimiento se efectúa al usar antisepsia con yodopovidona (Betadine), con anestesia local, y puede efectuarse de manera ambulatoria. En general, las razones más frecuentes para una punción lumbar son recolectar líquido cefalorraquídeo para ayudar al diagnóstico, o para administrar medicamentos.
La punción lumbar puede efectuarse para recolectar una muestra del líquido que amortigua al cerebro y la médula espinal (líquido cefalorraquídeo), medir la presión dentro de la columna vertebral, administrar medicamentos, o administrar medio de contraste para visualización radiográfica para ciertas pruebas (mielografía).
El líquido cefalorraquídeo se recolecta y se analiza para ayudar a diagnosticar diversas enfermedades y padecimientos, entre ellos hemorragia subaracnoidea, infecciones como meningitis o encefalitis, síndrome de Guillain-Barré, poliomielitis, ciertos cánceres como leucemia y linfoma, y esclerosis múltiple. Una punción lumbar también se usa para medir la presión del líquido cefalorraquídeo dentro de la columna vertebral para determinar la presencia de infección, tumores o hinchazón en el cerebro. Ciertos medicamentos, como anestésicos locales para intervención quirúrgica, medicamentos para aliviar el dolor, antibióticos, corticosteroides, o fármacos para tratar cáncer pueden administrarse directamente en el conducto raquídeo al usar una punción lumbar.
Durante una punción lumbar, el individuo yace de lado con las rodillas flexionadas hacia el abdomen y la frente flexionada hacia las rodillas. En esta posición las vértebras en la parte baja de la espalda se separan al máximo, lo que permite insertar la aguja con mayor facilidad. Se inyecta un anestésico local en la piel cerca de donde se insertará la aguja para anestesiar el área. Después se inserta la aguja a través de la parte baja de la espalda y hacia el conducto raquídeo. Dependiendo de la razón para efectuar el procedimiento, puede extraerse una pequeña muestra de líquido cefalorraquídeo (lo que requiere unos cinco minutos), y la aguja se extraerá. Si el propósito de la punción lumbar es administrar medicamento, la aguja se dejará colocada, y se fijarán tubos a través de los cuales el medicamento puede entrar al conducto raquídeo. Si va a efectuarse mielografía (examen radiográfico del conducto raquídeo, las raíces nerviosas y la médula espinal), se inyectará medio de contraste a través de la aguja. Si se está midiendo la presión del líquido cefalorraquídeo, se fija un dispositivo llamado manómetro a la aguja para punción lumbar. Después del procedimiento, se aplicará una venda en el sitio de punción, y se solicitará al individuo que permanezca en una posición reclinada durante cierto tiempo (15 minutos a varias horas). Si se ha obtenido una muestra de líquido cefalorraquídeo, el cuerpo restituye de manera natural en alrededor de una hora el volumen perdido. El individuo no debe efectuar actividades extenuantes durante 24 horas después del procedimiento.
La mayoría de los individuos en quienes se practica punción lumbar no tiene complicaciones por el procedimiento, y experimenta recuperación completa en uno a dos días. En personas que experimentan cefalalgia, el reposo en cama, el aumento de la ingestión de líquido, y la medicina para aliviar el dolor normalmente alivian los síntomas en el transcurso de una semana.
La complicación más frecuente después de punción lumbar es la cefalalgia, que ocurre en 10 a 25% de los individuos y normalmente dura uno a dos días (Spengler). La cefalalgia, a veces denominada "cefalalgia espinal", se trata con reposo en cama, aumento de la ingestión de líquido, y analgésicos de venta sin receta, como el ibuprofeno. En un pequeño número de individuos, la cefalalgia espinal puede hacerse intensa y persistente debido a escape de líquido cefalorraquídeo. En esos casos, algunos médicos recomiendan un "parche de sangre", un procedimiento en el cual se inyecta un pequeño volumen de la sangre propia del individuo en el espacio epidural para "parchar" o bloquear el orificio en la duramadre para evaluación, o para hacer que el sitio de inyección cicatrice o se coagule con mayor rapidez y suspenda el escape, o con ambos fines. Algunos individuos experimentan molestias o un periodo breve de dolor leve a moderado durante una punción lumbar. Otras complicaciones menos frecuentes comprenden sangrado hacia el conducto raquídeo, hernia del cerebro (desplazamiento del cerebro hacia fuera del cráneo como consecuencia de aumento de la presión), daño accidental de la médula espinal (en particular si el individuo se mueve durante el procedimiento), hipersensibilidad al anestésico usado, infección, y dolor u hormigueo en la espalda o la pierna.
Se recomienda a los individuos en quienes se practica punción lumbar que reposen y que eviten toda actividad extenuante durante las primeras 24 horas después del procedimiento. La mayoría de los individuos no experimentará complicaciones y puede regresar a actividades normales. Sin embargo, las restricciones y adaptaciones laborales por lo general se basan en el padecimiento subyacente por el cual se efectuó la punción lumbar, así como en la gravedad de cualquier complicación que pudiera ocurrir.
Factores que influyen sobre la duración de la incapacidad
La duración de la incapacidad puede estar influida por el padecimiento subyacente y por la presencia de complicaciones.
Términos relacionados
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  • Examen del líquido cefalorraquídeo
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