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Incisión de piel y tejido subcutáneo, drenaje de absceso o quiste
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Una incisión de piel y tejido subcutáneo es el primer paso quirúrgico efectuado para drenar un absceso o quiste. Una incisión es un corte o una herida producida al cortar con un bisturí. El procedimiento por lo general se lleva a cabo con anestesia local.
Un absceso es una cavidad que contiene pus (bacterias, leucocitos, y restos de células de tejido muertas), y que está rodeada por tejido enrojecido (inflamado). Los abscesos de la piel a menudo se producen por bacterias estafilocócicas, que invaden la piel después de que se rompe o se punciona. Los abscesos también pueden ocurrir en otros órganos y tejidos más profundos en el cuerpo. La curación de un absceso superficial por lo general ocurre después de que se ha incidido y drenado. Los individuos con abscesos profundos por lo general necesitan antibióticos además de incisión y drenaje.
Un quiste es un saco cerrado que contiene material líquido o semisólido que está localizado bajo la piel. Un tipo frecuente de quiste es un quiste sebáceo (quiste epidérmico), un quiste benigno formado a partir de la epidermis (la capa más externa de la piel) o el epitelio (células que revisten las superficies del cuerpo) del folículo piloso. Los quistes pueden ser desagradables o molestos, y pueden quedar inflamados.
Los abscesos se inciden y se drenan cuando los tratamientos conservadores, como las compresas calientes, han resultado ineficaces. Un absceso debe estar "maduro" antes de efectuar una incisión y drenaje. Maduro significa que el absceso esta localizado, que hay líquido que se mueve libremente dentro del absceso (fluctuante), que hay hipersensibilidad, y que está enrojecido (inflamado). Una incisión crea una abertura que permite la extracción del pus y la irrigación de la cavidad del absceso. Si el pus no se drena, un absceso no tratado puede diseminar infección hacia tejidos más profundos bajo la piel, e incluso en el torrente sanguíneo.
Los quistes se extirpan (encienden) por muchas razones. La extirpación de quistes puede recomendarse si: se han hecho antiestéticos, molestos o dolorosos, o se están agrandando o han producido una secreción fétida; han recurrido, o ha aparecido una infección.
El área del absceso o el quiste se limpia meticulosamente con una solución antibacteriana, y se administra un anestésico local. Para un absceso o un quiste infectado, se hace una incisión hasta la cavidad llena de pus. La incisión pequeña después se agranda para permitir el drenaje completo del absceso. Se introduce el extremo de la pinza en la cavidad, y después se abren las mandíbulas del instrumento para mejorar el drenaje; además, la cavidad se debe explorar para romper todos los espacios pequeños. Pueden obtenerse muestras del pus para identificar la bacteria que produjo la infección (cultivo). El contenido también se puede aspirar (aspiración) mediante un tubo introducido a través de la incisión. Después de que la cavidad se ha drenado por completo, se irriga profusamente. La cavidad se puede empacar con gasa que contiene un medicamento antibacteriano. La herida exterior debe mantenerse abierta hasta que la cavidad sana desde dentro. Se coloca un apósito sobre el área. El tratamiento con antibióticos es innecesario a menos que haya datos de diseminación de la infección, o a menos que el procedimiento se haya efectuado en las manos o la cara.
Para escindir un quiste, se hacen dos incisiones paralelas un poco curvas, que se intersecan (elípticas) sobre la porción principal del quiste. Se tiene cuidado de no romper el quiste. Las incisiones serán un poco más grandes que el quiste, y la piel entre las incisiones se extirpará intacta con el quiste. Después, el quiste y la piel que lo cubre se pueden levantar con sumo cuidado mientras que se separan suavemente del tejido subyacente (disección). Cualquier sangrado que ocurra con la extirpación se controla (con presión, cauterio o puntos de sutura). La piel se cierra con puntos de sutura, y se aplica un apósito.
El resultado predicho es curación completa en el transcurso de 10 a 14 días. Puede formarse tejido cicatrizal después de tratamiento quirúrgico de abscesos y quistes, aunque algunas incisiones pueden sanar con formación de cicatriz mínima o nula. El grado de formación de tejido cicatrizal varía, dependiendo del tamaño y de la gravedad de la lesión original, la presencia de infección, y de qué tan bien se afrontaron (aproximaron) los bordes de la incisión. El grado de formación de tejido cicatrizal después de tratamiento de abscesos pequeños (los que se trataron antes de que se hicieran grandes) a menudo es mucho menor que la cicatriz originada por abscesos más grandes que requieren empaque y tratamiento prolongado.
Las complicaciones pueden incluir sangrado y diseminación de la infección.
Se necesita cuidado higiénico adecuado de la piel circunvecina para prevenir infección. A veces puede ser necesario dejar colocados apósitos sobre la herida durante un periodo prolongado para proteger la herida y para prevenir contaminación e infección. Quizá se restringa el regreso de los empleados a áreas de trabajo que pueden estar en especial sucias. Durante la recuperación tal vez sea necesario asignar tareas laborales alternativas temporales. Puede necesitarse incapacidad para recuperación y cicatrización de abscesos que se han empacado y se han dejado abiertos. El tiempo de recuperación puede ser más prolongado si el absceso o el quiste original ocurrió en una localización que está sujeta a estrés y distensión, como en el área de una articulación. Quizá se necesite tiempo de recuperación adicional para permitir la cicatrización adecuada y la recuperación de la fuerza del tejido.
Factores que influyen sobre la duración de la incapacidad
El tamaño, la localización y la causa del absceso o el quiste, así como cualquier complicación relacionada, pueden influir sobre la duración de la incapacidad.
Términos relacionados
  • I y D
  • Insición y drenaje
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