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Hernia, inguinal y femoral
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Una hernia es la protrusión de un órgano o tejido a través de la estructura que por lo general lo contiene. Las hernias pueden originarse en el abdomen debido a una debilidad en su pared muscular. La pared de la abdomen es relativamente débil en la ingle (donde la parte baja del abdomen se une con el muslo) y, en consecuencia, hay tres tipos de hernias en el abdomen que pueden observarse en esta región: inguinal indirecta, inguinal directa, y femoral.
Las hernias inguinales indirectas ocurren donde el cordón espermático (en varones) o un ligamento fibroso pequeño (en mujeres) corre a través de una abertura en la parte baja de la pared del abdomen (conducto inguinal). Cuando el conducto no se cierra de manera suficientemente apretada alrededor del ligamento o el conducto espermático, la presión aumentada dentro del abdomen, como la que se crea durante actividad extenuante, puede forzarlo a abrirse. Entonces puede formarse un saco herniario que contiene tejido abdominal transparente, parecido a membrana (epiplón u omento), partes del intestino, o partes de la vejiga urinaria, que sobresale hacia el conducto inguinal o a través del mismo. Conforme el saco herniario se agranda, puede extenderse hacia el escroto (en varones) o hacia la ingle (en mujeres).
Las hernias inguinales directas pasan directamente a través de la pared del abdomen (en lugar de a través de un conducto) en un área de debilidad muscular. El debilitamiento del abdomen por lo general ocurre por una combinación de envejecimiento y aumento de la presión en el abdomen que puede ser el resultado de tos crónica o esfuerzo.
En una hernia femoral, el saco herniario sobresale en dirección descendente a través de la abertura (conducto femoral) donde los vasos sanguíneos de gran calibre (la arteria y la vena femorales) pasan hacia el muslo. La hernia femoral es un tipo de hernia indirecta.
Cada uno de estos 3 tipos de hernia puede describirse como reducible o incarcerado. Una hernia reducible es aquélla en la cual el saco herniario se puede empujar de regreso hacia el abdomen mediante manipulación con un dedo. Con una hernia incarcerada, el saco herniario ha quedado atrapado de modo que no se puede empujar de regreso hacia la cavidad abdominal al usar manipulación con un dedo. En este caso, es posible que el riego sanguíneo cese (estrangulación), y el resultado puede ser muerte de tejido (necrosis).
Las hernias a menudo ocurren como una complicación de esfuerzo al orinar debido a una próstata agrandada (hipertrofia prostática). También se observan hernias en individuos que presentan estreñimiento crónico y deben hacer esfuerzos para defecar. El embarazo también puede ser un factor contribuidor.
Riesgo
cualquier estado que aumente el la presión en el abdomen (como obesidad, tos crónica, o esfuerzo crónico) puede fomentar la aparición de una hernia.
La incidencia de hernia inguinal indirecta aumenta entre individuos que están en el sexto decenio de la vida, y después disminuye de manera lenta progresiva durante años posteriores. El padecimiento es mucho más frecuente en varones que en mujeres (Hart).
Las hernias inguinales directas se observan con mayor frecuencia en varones de más de 40 años de edad.
Las hernias femorales rara vez ocurren antes de la edad de la pubertad, y tienen muchas más probabilidades de afectar a mujeres que a varones (Mullins).
Incidencia y prevalencia
las hernias inguinales comprenden 75% de las hernias en el abdomen; ocurren con frecuencia 25 veces mayor en varones que en mujeres (Mullins).
Interrogatorio
el individuo informa hinchazón en el área de la ingle. Puede ser indolora, o es posible que se informen molestias con el esfuerzo o la tos. El sujeto podría relacionar el inicio de la tumefacción con un episodio de levantamiento de objetos pesados.
Examen físico
en una hernia inguinal, aparece un abultamiento o tumefacción en el área de la ingle o dentro del saco escrotal. La protuberancia aparecerá en la parte baja del abdomen (cerca del área de la parte alta del muslo) con una hernia femoral. Quizá sea posible determinar si la hernia es reducible o está incarcerada mediante manipulación con un dedo. El diagnóstico exacto no se puede confirmar sino hasta el momento de la operación.
Pruebas
por lo general no se necesitan pruebas en el diagnóstico de hernias inguinales o femorales. Sin embargo, el mejor procedimiento sin penetración corporal para confirmar el diagnóstico es la ultrasonografía. La hernia quizá se defina mejor por medio de laparoscopia (el uso de un tubo óptico iluminado que se inserta a través del abdomen) o por medio de una técnica de imágenes llamada herniografia en la cual se obtienen radiografías después de la inyección intraperitoneal de medio de contraste; estos procedimientos rara vez se usan.
Las hernias inguinales deben repararse porque el riesgo de obstrucción y estrangulación casi siempre es mayor que el riesgo que plantea la intervención quirúrgica. En presencia de hiperplasia prostática apreciable, es mejor que este padecimiento se trate primero para reducir las complicaciones de retención urinaria e infección de las vías urinarias. Casi todas las hernias en la región inguinal o femoral son no complicadas y pueden repararse con anestesia local en una situación ambulatoria. Se han comparado la intervención quirúrgica para corregir hernia, convencional (técnica con red abierta de Lichtenstein o reparación de Shouldice) o endoscópica (reparación preperitoneal transabdominal). La evaluación a largo plazo demostró mayor satisfacción con el resultado de la reparación en quienes se usó la reparación endoscópica. Si la hernia es más complicada, y requiere anestesia general, tal vez se requiera una breve estancia en el hospital.
Una hernia estrangulada puede poner en peligro la vida. El riesgo de estrangulación inguinal es de 2.8% durante los primeros tres meses, y aumenta a 4.5% al cabo de 2 años; el riesgo de estrangulación de hernia femoral es de 22% a los tres meses y de 45% a los dos años (Mullins).
Casi siempre se espera recuperación completa después de reparación quirúrgica de una hernia. La hernia recurre en menos de 3% de las reparaciones (Hart). La probabilidad de recurrencia depende del tamaño de la hernia y de la gravedad de la misma, el antecedente de una recurrencia, la presencia de factores predisponentes, y la técnica quirúrgica usada para la reparación. Usar un parche sintético para fortalecer la pared abdominal puede disminuir el riesgo de recurrencia.
El saco herniario puede quedar atrapado (incarcerado), lo que puede llevar a obstrucción del contenido de alimento intestinal o eliminación del flujo sanguíneo hacia el órgano que de sobresale (estrangulación). Este padecimiento es más frecuente en las hernias indirectas y femorales porque pasan a través de un anillo de tejido muscular (anillo herniario) que comprende el conducto inguinal o femoral. La estrangulación es una urgencia médica, y se requiere intervención quirúrgica inmediata para prevenir muerte de tejido (necrosis) dentro del tejido atrapado. La recurrencia de la hernia es otra complicación posible.
El levantamiento de objetos o las ascensiones se deben evitar o limitar mucho durante el periodo de recuperación después de reparación quirúrgica de una hernia inguinal o femoral.
Si un individuo no se recupera en el transcurso del periodo de expectativa de duración máxima de la incapacidad, el lector quizá desee recurrir a las preguntas que siguen, que pueden ayudarlo a entender mejor los aspectos específicos del caso médico de un individuo.
Respecto al diagnóstico
  • ¿Hay una tumefacción o un abultamiento en el área de la ingle o dentro del saco escrotal? De ser así, ¿el abultamiento está en la parte baja del abdomen (cerca del área de la parte alta del muslo)? ¿Es indoloro, o se informa molestia con el esfuerzo o la tos?
  • Si hay dudas respecto al diagnóstico, ¿se excluyeron otros padecimientos que generan síntomas similares?
  • ¿Se confirmó el diagnóstico de hernia inguinal o femoral?
Respecto al tratamiento
  • Dado que la reparación quirúrgica es el tratamiento para hernia inguinal o femoral, ¿la reparación de la hernia fue exitosa?
  • ¿La hernia se reparó con anestesia local en una situación ambulatoria?
  • Si la hernia estuvo localizada en la parte alta del abdomen, ¿se requirió anestesia general y una estancia breve en el hospital?
  • ¿Hubo alguna complicación por el procedimiento quirúrgico o la anestesia?
Respecto al pronóstico
  • ¿Hubo estrangulación o necrosis de tejido? ¿Se requerirán procedimientos adicionales?
  • ¿Hay un estado o padecimiento coexistente, como obesidad o edad avanzada, que puede complicar el tratamiento o afectar la recuperación?
  • Con base en factores conocidos (tamaño de la hernia y gravedad de la misma, antecedente de recurrencia, presencia de factores predisponentes, y la técnica quirúrgica usada para la reparación), ¿hay riesgo de recurrencia de la hernia?
  • ¿Se usó un parche sintético para fortalecer la pared del abdomen y disminuir el riesgo de recurrencia?
  • ¿Ha aparecido alguna complicación que pueda afectar la recuperación?
Factores que influyen sobre la duración de la incapacidad
Los factores que podrían influir sobre la duración de la incapacidad comprenden el tipo de la hernia y la gravedad de la misma, el procedimiento quirúrgico usado para fijar la hernia, la presencia de complicaciones y la naturaleza de las mismas, y los requerimientos laborales del individuo. La duración de la incapacidad se prolongará significativamente si la hernia recurre.
Términos relacionados
  • Hernia crural
  • Hernia femoral
  • Hernia inguinal
Diagnóstico diferencial
  • Absceso
  • Agrandamiento de ganglios linfáticos dentro del conducto inguinal
  • Epididimitis
  • Espermatocele
  • Hernia de grasa preperitoneal a través del anillo inguinal
  • Hidrocele
  • Orquitis
  • Testículos no descendidos en el conducto inguinal
  • Tumores testicular
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