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Fractura, huesos metatarsianos
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Una fractura de hueso metatarsiano es una rotura en uno de los cinco huesos metatarsianos de cada pie. Estos huesos largos y delgados están localizados entre los dedos del pie y el tobillo (entre los huesos tarsales en la parte posterior y las falanges en la parte anterior, del pie). Casi todas las fracturas por estrés afectan los miembros inferiores; los metatarsianos son el sitio más frecuente.
Las fracturas de los huesos metatarsianos a menudo se relacionan con luxaciones y suelen ser inestables. Se clasifican por su localización: cabeza, diáfisis/cuello, o base. La fractura más frecuente es de la base del quinto metatarsiano (fractura de Jones), y es el resultado de giro de la parte anterior del pie. La localización se debe evaluar con sumo cuidado, puesto que el tratamiento difiere de manera radical del de las fracturas de la diáfisis del quinto metatarsiano. Las fracturas pueden aparecer en los metatarsianos por uso repetitivo, así como por lesión aguda. Se impone más fuerza sobre el segundo y tercer metatarsianos al caminar; por ende, las fracturas por estrés y la remodelación ósea por estrés son frecuentes en el segundo o tercer metatarsiano (a veces llamada fractura de marcha, o pie forzado).
Casi todas las fracturas de metatarsiano se producen por lesiones por giro o por impacto directo (p. ej., un objeto pesado que cae sobre el pie). Los atletas, los individuos obesos, y los sujetos con osteoporosis o artritis reumatoide tienen aumento del riesgo de fracturas de metatarsiano.
Riesgo
quienes participan en carrera, ballet, gimnasia, y actividades aeróbicas de alto impacto tienen mayor riesgo de fracturas, incluso por estrés, de los metatarsianos.
Interrogatorio
los individuos informarán dolor agudo en la parte anterior del pie que se agrava al caminar; quizá también informen hinchazón (edema) y alteración del color de la piel (equimosis). La mayoría de los individuos informará un traumatismo antes del inicio de los síntomas. Las fracturas por estrés no se relacionarán con un traumatismo único sino más bien con un incremento de la intensidad o la duración de actividad repetitiva, como hacer jogging, bailar ballet, etc.
Examen físico
el pie tal vez parezca hinchado sobre el sitio de fractura sospechado, es posible que haya deformidad manifiesta, y el dolor por lo general será localizado. Cuando hay lesiones graves, quizá quede de manifiesto daño de tejido blando. El dolor limitará el movimiento de la parte anterior del pie. En casos más crónicos, el dolor tal vez sea más difuso, y la hinchazón, mínima.
Pruebas
las radiografías sistemáticas (proyecciones anteroposterior [AP], lateral y oblicua) por lo general bastan para diagnosticar la fractura. Quizá se necesite la comparación de proyecciones del otro pie. Tal vez se requiera tomografía computarizada o resonancia magnética a fin de excluir otras lesiones. Dado que las radiografías simples a menudo no revelan fracturas por estrés, una gammagrafía ósea puede revelar en potencia el signo más temprano de una fractura por estrés. A menudo se usa un método de gammagrafía ósea particular llamado gammagrafía ósea de medicina nuclear de fase triple, así como resonancia magnética para confirmar el diagnóstico.
Las fracturas no desplazadas de la diáfisis son las menos difíciles de manejar. El tratamiento de fractura metatarsiana menor incluirá terapia RICE (reposo, hielo [ice], compresión, y elevación). El tratamiento conservador para fracturas metatarsianas menores continuará con un calzado de suela rígida, aparato ortopédico para fractura, o enyesado con el cual se pueda caminar. Las fracturas más graves tal vez requieran un enyesado sobre el cual no se cargue peso durante varias semanas.
Las fracturas desplazadas pueden requerir reducción y fijación abiertas. En áreas del pie donde hay riego sanguíneo inadecuado, o en casos de luxación importante tal vez se requiera intervención quirúrgica (reducción abierta y fijación interna).
Puede esperarse un buen resultado para fracturas simples, no desplazadas, sin complicaciones. La cicatrización por lo general se nota en el transcurso de seis a ocho semanas. Las fracturas complicadas, con lesiones relacionadas (p. ej., luxaciones) que requieren intervención quirúrgica tardarán más tiempo en sanar, y el resultado quizá sea menos exitoso, en especial si el tratamiento se ha retrasado y la circulación ha quedado alterada.
El cuadro anterior representa un rango del número aceptable habitual de visitas para casos no complicados. Proporciona un marco basado en la duración del tiempo de cicatrización del tejido y la práctica clínica estándar.
‡ Nota acerca de las pautas para cuando no se efectuó intervención quirúrgica: la rehabilitación quizá no empiece sino hasta que haya cicatrización/consolidación del tejido, unas seis a ocho semanas después de la fractura.
La lesión puede complicarse por síndrome del compartimiento, daño de tejido blando, e infección. La falta de unión, la infección, la pérdida de la reducción, o el síndrome del compartimiento podrían ser complicaciones del tratamiento. El dolor crónico, el crecimiento de callos en la planta del pie, y la artritis degenerativa traumática podrían ser complicaciones a largo plazo de la lesión. La luxación de la o las articulaciones metatarsianas-tarsianas relacionadas con la o las fracturas de metatarsianos, es una lesión más grave con tiempos de recuperación más prolongados y con mayor probabilidad de dolor permanente. El componente de luxación de esta lesión puede ser sutil en una radiografía, y a veces no se reconoce, lo que lleva a un mal resultado.
Quizá se restrinja durante varias semanas la carga de peso. Esto afectará la capacidad del individuo para subir escalones o escaleras, permanecer de pie durante incluso periodos breves, encorvarse, ponerse en cuclillas, y caminar distancias cortas. Tal vez se requieran muletas, bastones, andadores, o sillas de ruedas. Quizá se requieran periodos de tiempo para elevar el pie a fin de controlar el edema (hinchazón). Es necesario revisar temas de seguridad respecto al trabajo en espacio confinado, destreza limitada, y capacidad para caminar. El individuo tal vez sea incapaz de conducir un automóvil durante un periodo hasta que se permita la carga de peso en el miembro inferior, y se demuestre control adecuado del pie, el tobillo y los músculos del miembro inferior relacionados. Quizá se requieran periodos de reposo frecuentes con la capacidad para elevar el miembro inferior y colocar hielo en el mismo. Es posible que se necesiten restricciones laborales temporales debido a requerimientos de calzado especial.
Si un individuo no se recupera en el transcurso del periodo de expectativa de duración máxima de la incapacidad, el lector quizá desee recurrir a las preguntas que siguen, que pueden ayudarlo a entender mejor los aspectos específicos del caso médico de un individuo.
Respecto al diagnóstico
  • Si el diagnóstico fue dudoso después de obtener radiografías simples, ¿se consideró la práctica de una gammagrafía ósea para excluir una fractura por estrés?
  • ¿El individuo se presentó con síntomas congruentes con una fractura de hueso metatarsiano? ¿El diagnóstico se confirmó con una radiografía?
  • Si el diagnóstico fue dudoso, ¿se excluyeron otros padecimientos que generan síntomas similares?
  • ¿Hay algún padecimiento que podría tener repercusiones sobre la capacidad para recuperarse?
Respecto al tratamiento
  • ¿El tratamiento fue apropiado para el tipo de fractura?
  • ¿Se requirió intervención quirúrgica? ¿Los extremos que portan peso de los cinco metatarsianos están al mismo nivel, o uno o más de los metatarsianos se consolidó en una posición inadecuada que causa dolor y formación de callos en la planta?
  • ¿El individuo se beneficiaría a partir de la consulta con especialista (cirujano ortopédico, podiatra, especialista en medicina del deporte, o fisiatra)?
Respecto al pronóstico
  • ¿El individuo ha seguido la terapia de rehabilitación prescrita?
  • ¿Hubo alguna complicación que pueda tener repercusiones sobre la capacidad para recuperarse?
  • ¿Se han hecho reasignaciones y adaptaciones laborales apropiadas?
Factores que influyen sobre la duración de la incapacidad
El tipo de la fractura y la gravedad de la misma, las lesiones relacionadas, el tratamiento necesario, el hecho de si se requirió intervención quirúrgica con el uso de fijación interna o externa o sin ella, y la respuesta al tratamiento, pueden afectar la incapacidad. La capacidad para modificar los requerimientos laborales, y la rapidez de la consolidación también pueden influir sobre el periodo de incapacidad.
Términos relacionados
  • Fractura de Chopart
  • Fractura de Jones
  • Fractura de Lisfranc
  • Pie roto
Diagnóstico diferencial
  • Esguince intermetatarsiano
  • Esguinces de tobillo
  • Luxación del pie
  • Neuroma de Morton
  • Síndrome del compartimiento de miembro inferior
Especialistas
  • Cirujano ortopédico
  • Fisiatra
  • Fisioterapeuta
  • Internista de medicina del deporte
  • Ortotista
Padecimientos comórbidos
  • Necrosis avascular
  • Obesidad
  • Osteoartritis
  • Osteomielitis
  • Síndrome del compartimiento