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Fractura, radio, proximal
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Una fractura de la parte proximal del radio (cabeza, o cuello, o ambos, radiales) puede ocurrir con lesión directa o indirecta de la articulación del codo o del antebrazo. La articulación del codo está compuesta de tres huesos (radio, cúbito, y húmero) que interactúan para permitir el movimiento y la destreza del codo, el antebrazo y la muñeca. El radio, en el codo, es el más pequeño de los dos huesos del antebrazo, y se articula con el cúbito (articulación radiocubital) para permitir la rotación (supinación y pronación) del antebrazo, y con el húmero (articulación humerorradial) para permitir tanto rotación del antebrazo como flexión y extensión del codo. La articulación del codo es estabilizada por ligamentos, y se encuentra en estrecha proximidad con la arteria humeral y los nervios mediano, radial y cubital.
Una fractura de la parte proximal del radio por lo general ocurre como resultado de una caída sobre una mano en extensión, o un golpe directo en la parte lateral del codo. Puede haber daño relacionado de la articulación del codo (fracturas y luxaciones del húmero o del cúbito), o de de los tejidos blandos que rodean al sitio de la fractura (lesión de tendón, ligamento, nervio, y vaso sanguíneo). Las fracturas de la parte proximal del radio pueden ser aisladas, pero a menudo se complican por lesión de los tejidos blandos. En un estudio reciente, se encontró que los individuos con fracturas de la cabeza radial sufren daño importante del ligamento lateral interno (54.16%), el ligamento lateral externo (80.1%), o ambos ligamentos externos (50%) (Itamura).
Las fracturas de la parte poco. Las fracturas de la parte proximal del radio pueden ser no desplazadas o desplazadas; las fracturas tipo I comprenden desplazamiento nulo y afección mínima de la articulación (articular), y pueden ser difíciles de identificar con pruebas diagnósticas. Las fracturas tipo II son aquellas en las cuales los fragmentos de la fractura se han separado (desplazado) y pueden estar rotadas o flexionadas (anguladas). Las fracturas tipo III son aquellas en las cuales la parte proximal del radio se ha roto en muchos fragmentos (fractura conminuta). Una fractura tipo IV de la parte proximal del radio es aquella que también comprende luxación del codo. Las fracturas tipo I no desplazadas, y muchas fracturas tipo II, son menos graves y por lo general se consolidan sin intervención quirúrgica, pero las fracturas muy desplazadas (tipos III y IV) requerirán reducción abierta y fijación interna para realinear los fragmentos de la fractura separados. Si la parte proximal del radio ha quedado gravemente desplazada o fragmentada, tal vez se requiera escisión de la cabeza radial, o reemplazo de la parte proximal del radio (artroplastia de la cabeza radial).
En el momento de la lesión las fracturas de la parte proximal del radio suelen quedar luxadas (fractura-luxación), con emigración de la cabeza del radio en dirección proximal hacia la articulación del codo. Una fractura de Essex-Lopresti se refiere a una fractura de la cabeza o el cuello del radio, con luxación de articulación radiocubital distal en la muñeca, y rotura relacionada de la membrana que se encuentra entre el radio y el cúbito (membrana interósea).
Riesgo
los individuos con osteoporosis, aquellos con rango de movimiento limitado del codo como consecuencia de osteoartritis, y las mujeres posmenopáusicas, tienen aumento del riesgo de fractura de la parte proximal del radio durante una caída. Quienes caen desde cierta altura tienen aumento del riesgo de sufrir una fractura de Essex-Lopresti.
Incidencia y prevalencia
las fracturas de la parte proximal del radio ocurren en hasta un tercio de las fracturas y luxaciones del codo; las fracturas de la cabeza del radio son el tipo más frecuente de fractura del codo en adultos (Rabin).
Interrogatorio
la mayoría de los individuos informará un antecedente reciente de una caída sobre la mano en extensión, o un traumatismo directo del codo, y pueden quejarse dolor, hinchazón y rango de movimiento limitado del codo.
Examen físico
el examen físico revelará incapacidad para extender por completo el codo, y dolor con la rotación (pronación y supinación) del antebrazo. Es posible que haya chasquidos (crepitación) con los intentos de rotar activamente el antebrazo. La palpación de la parte lateral del codo tal vez revele hipersensibilidad específica en la cabeza del radio. Quizá sean evidentes hinchazón (derrame articular), moretón (equimosis), y deformidad de la parte lateral del codo. Tal vez haya entumecimiento o debilidad de la muñeca, el pulgar y los dedos si ha ocurrido lesión de nervio.
Pruebas
las radiografías del codo (proyecciones anteroposterior, lateral, oblicuas y de la cabeza del radio-cóndilo externo) establecerán el diagnóstico de fractura de la parte proximal del radio, y determinaran si hay luxación o luxación parcial (subluxación) concurrente de de la cabeza del radio. Las fracturas del codo ocultas son frecuentes, y se sospechan cuando hay "signo de la almohadilla adiposa" radiográfico, que ocurre cuando la lesión da por resultado sangrado hacia la articulación (hemartrosis) y desplaza dicha almohadilla. El desplazamiento posterior de la almohadilla adiposa, o el desplazamiento anterior de la misma (signo de la vela) indica acumulación aguda de líquido (por lo general sangre) en la articulación del codo; así, indica una posible fractura de la cabeza del radio. Cuando las radiografías no son concluyentes, el líquido en la articulación del codo se puede aspirar y analizar para buscar grasa y sangre, lo que indica una posible fractura oculta. Si las radiografías no son concluyentes, la resonancia magnética o la tomografía computarizada determinará la presencia o ausencia de una fractura.

Las fracturas complicadas que comprenden lesión neurovascular pueden hacer necesaria la práctica de resonancia magnética, tomografía computarizada, estudios de conducción nerviosa, o estudios vasculares, para determinar la extensión del daño.

El tratamiento de una fractura de la parte proximal del radio está determinado por el grado de desplazamiento de los fragmentos de la fractura, y por el hecho de si la fractura comprende la articulación del codo (intraarticular). Para una fractura no desplazada de la parte proximal del radio (tipo I), quizá todo lo que se necesite sea inmovilización parcial en un cabestrillo para el brazo hasta que la fractura empiece a consolidarse en el transcurso de varios días; sin embargo, las fracturas no desplazadas con afección de más de un tercio de la superficie articular, y con pruebas de lesión del ligamento del codo deben inmovilizarse durante al menos dos semanas debido al riesgo de luxación subsiguiente del codo con el movimiento. El médico puede aspirar una hemartrosis para ayudar al alivio del dolor, y puede colocarse una férula posterior larga en el brazo, con la articulación del codo alineada en 90° de flexión, y supinación completa del antebrazo dentro del cabestrillo, para fomentar una posición idónea para la consolidación. Una vez que se estabiliza la fractura, el movimiento temprano del codo es esencial para disminuir el riesgo de rigidez y contractura articular.
Al principio, muchas fracturas proximales del radio tipos II y III también pueden tratarse de manera conservadora si los fragmentos de la factura no bloquean el rango de movimiento de la articulación del codo; sin embargo, las fracturas de la parte proximal del radio significativamente desplazadas o inestables requerirán intervención quirúrgica. Los fragmentos de la fractura se realinean y se estabilizan con una combinación de placas y tornillos (reducción abierta y fijación interna) durante una anestesia general o regional. Cualquier fragmento de fractura que no se pueda estabilizar se extirpa, y los ligamentos desgarrados relacionados se reparan. Las fracturas de Essex-Lopresti y las fracturas gravemente conminutas pueden requerir escisión de la cabeza del radio y reemplazo de la misma (artroplastia) para mantener la integridad y la función de la articulación.
Las fracturas-luxaciones tipo IV de la parte proximal del radio se tratan al reducir primero la luxación y después al estabilizar la fractura de manera conservadora u operatoria de acuerdo con el grado de desplazamiento.
Un buen resultado a largo plazo después de fractura de la parte proximal del radio depende de estabilización eficaz de los fragmentos de la fractura en una posición anatómica; en consecuencia, el pronóstico para el regreso completo a la función por lo general mejora con tratamiento quirúrgico. Con las fracturas de la parte proximal del radio tipo II y III, se obtienen resultados buenos a excelentes con reducción abierta y fijación interna en 90 a 100% de los individuos. En 70 a 100% de los individuos fractura tipo III en los que se efectúa artroplastia de la cabeza radial, se logran resultados buenos a excelentes, aunque los índices de fracaso del implante puede ser de hasta 42% (Rabin).
Con escisión de la cabeza del radio después de una fractura desplazada de la parte proximal del radio, se logran resultados razonables a buenos en hasta 90% de los individuos, aunque pueden ocurrir dolor e inestabilidad posoperatorios prolongados en el codo (Herbertsson).
Independientemente del método de tratamiento, el rango de movimiento temprano del codo es trascendental para evitar rigidez permanente.
Las complicaciones son falta de unión o unión defectuosa de los fragmentos óseos, necrosis avascular, síndrome del compartimiento del antebrazo, osteoartritis, lesión neurovascular, infección, una articulación inestable, o rigidez permanente.
Después de una fractura de la parte proximal del radio, pueden requerirse compresas heladas, reposo y elevación del brazo, con recesos frecuentes en el trabajo cada dos horas o según lo dicten el dolor y la hinchazón. Si hay decremento del rango de movimiento del codo, o una fractura inestable, quizá sea necesario modificar o eliminar temporalmente asignaciones de levantamiento o acarreamiento de objetos.
Los individuos con fracturas del brazo no dominante que no requirieron intervención quirúrgica podrían regresar a trabajar (tareas modificadas) en una a dos semanas. Cuando hay fracturas más graves que exigen intervención quirúrgica, o fracturas que afectan el brazo dominante, quizá se necesiten periodos más prolongados de restricciones laborales. Si se permite el uso de medicamento para el dolor mientras se trabaja, quizá sea necesario modificar cualquier política respecto a la práctica de pruebas para detectar consumo de drogas.
Si un individuo no se recupera en el transcurso del periodo de expectativa de duración máxima de la incapacidad, el lector quizá desee recurrir a las preguntas que siguen, que pueden ayudarlo a entender mejor los aspectos específicos del caso médico de un individuo.
Respecto al diagnóstico
  • ¿El individuo informó un traumatismo directo del codo, o una caída sobre la mano en extensión?
  • ¿Hubo incapacidad para extender por completo el codo? ¿Incapacidad para efectuar pronación y supinación completas del antebrazo?
  • ¿El individuo se quejó de dolor e hinchazón? ¿Rango de movimiento limitado del codo?
  • ¿Se obtuvieron radiografías (incluso el proyecciones anteroposterior [AP], lateral, oblicuas y de la cabeza del radio-cóndilo externo)?
  • ¿Hubo un "signo de la almohadilla adiposa" en las radiografías?
  • ¿Se confirmó el diagnóstico de fractura de la parte proximal del radio?
Respecto al tratamiento
  • ¿La fractura fue desplazada o no desplazada?
  • Si la fractura fue no desplazada, ¿se colocaron una férula larga y un cabestrillo para el brazo durante al menos varios días?
  • Si la fractura fue desplazada, ¿se efectuó realineación quirúrgica (reducción abierta y fijación interna)? ¿Escisión de la cabeza del radio? ¿Artroplastia de la cabeza del radio?
  • ¿Ocurrieron complicaciones posquirúrgicas (infección, cierre inadecuado de herida, contractura articular)?
  • ¿Se recomendaron reposo, y hielo y elevación?
  • ¿Se requirieron analgésicos para control del dolor?
  • ¿El individuo se apegó a las recomendaciones de tratamiento?
  • ¿Se recomendó fisioterapia? ¿El sujeto se apegó a la rehabilitación?
Respecto al pronóstico
  • ¿La fractura fue no desplazada o desplazada?
  • ¿La fractura afectó la superficie articular?
  • ¿Hubo afección del brazo dominante o del no dominante?
  • ¿Hubo daño de los nervios, vasos sanguíneos o tejidos blandos circundantes?
  • ¿Ocurrió una contractura de la articulación del codo?
  • ¿El individuo se apegó a las recomendaciones de tratamiento y terapia física? ¿Se requirió fisioterapia adicional?
  • ¿Hubo afección de las actividades de la vida diaria?
  • ¿Transcurrió tiempo adecuado para una recuperación completa?
Factores que influyen sobre la duración de la incapacidad
La duración depende de la gravedad de la lesión, el hecho de si hay afección del brazo dominante o del no dominante, el tipo de tratamiento (quirúrgico, no quirúrgico), y cualquier complicación.
Términos relacionados
  • Codo fracturado
  • Codo roto
  • Fractura de antebrazo
  • Fractura de Essex-Lopresti
  • Fractura de la cabeza del radio
  • Fractura de Monteggia
  • Fractura del cuello y radial
Padecimientos comórbidos
  • Artritis reumatoide
  • Bursitis
  • Osteoartritis
  • Osteoporosis