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Fractura, dedos de la mano y pulgar
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Una fractura de los dedos o del pulgar se refiere a una alteración, o rotura, en cualquiera de sus huesos relacionados. Los huesos de los dedos se llaman falanges: distal, media y proximal. Cada dedo tiene tres huesos pequeños conectados en los nudillos (articulaciones). El pulgar, al ser más corto, sólo tiene dos huesos y dos articulaciones.
Cualquiera de estos huesos se puede fracturar por un golpe directo, rotación, giro, o por lesiones por aplastamiento. Las fracturas pueden acompañarse de luxaciones, o heridas abiertas, o ambas. Las fracturas del extremo del dedo (falange distal pueden incluir una lesión del lecho ungueal, lo que significa que la fractura debe tratarse como una fractura abierta. Cuando los dedos están lesionados, las estructuras de tejido blando pueden quedar atrapadas entre los fragmentos, lo que dificulta la reducción y hace probable el daño de tendón o ligamento.
Las fracturas de dedo se conocen por el nombre descriptivo de la fractura y la localización (p. ej., fractura espiral no desplazada de la falange proximal). Los fragmentos pueden protruir a través de la piel (fractura abierta o compuesta) o causar deformidad del dedo sin desgarro de la piel (fractura cerrada). La función de la mano se mantiene cuando los dedos y el pulgar pueden moverse en relación correcta entre sí y con los huesos de la muñeca. Una fractura de cualquiera de los huesos pequeños tiene el potencial de cambiar su relación, que puede ser dolorosa y debilitante. La rotura de tendón es una lesión importante y a menudo acompaña a las fracturas de dedo.
Riesgo
el riesgo de fracturas de dedo y de pulgar aumenta con la práctica de deportes de contacto (p. ej., hockey, fútbol americano), esquí, enfermedad de hueso o articulación (p. ej., osteoporosis), y nutrición inadecuada (p. ej., deficiencia de calcio). El riesgo de fracturas de dedo y de pulgar aumenta en mujeres posmenopáusicas, y en ambos géneros con el avance de la edad.
Incidencia y prevalencia
las fracturas de falange constituyen 10% de todas las fracturas (Divelbiss). Más de 50% de las fracturas de dedo debidas a lesión se relacionan con el trabajo. La fractura de falange distal (con lesión relacionada del lecho ungueal) explica 45 a 50% de las fracturas de dedo, mientras que la fractura de metacarpianos explica 30 a 35%, la fractura de falange proximal, 15 a 20%, y la falange media, 8 a 12%.
Interrogatorio
los individuos quizá informen traumatismo del área, que podría haberse considerado importante en su momento. Es posible que se presenten con dolor, hinchazón, sensaciones de entumecimiento o frialdad, y decremento del rango de movimiento del dedo afectado.
Examen físico
la presión aplicada en el dedo (palpación) revela dolor e hinchazón. La evaluación del rango de movimiento puede indicar pérdida de la función del tendón o inestabilidad ósea. Las pruebas de fuerza de cada dedo y articulación establecen la integridad de tendón y ligamento. Se incluyen pruebas sensitivas para evaluar daño de nervio. Quizá haya deformidad observable, pero la causa puede ser daño de tendón o luxación de articulación sin fractura.

Es necesario examinar la piel y el lecho ungueal para buscar derrame sanguinolento o heridas abiertas a fin de evaluar la necesidad de antibióticos. Es importante separar las lesiones nuevas y las antiguas durante el examen. Con cierta frecuencia los datos se complican por lesiones previas de tendón y hueso.

Pruebas
las radiografías simples con proyecciones anteroposterior (AP), lateral y oblicua, mostrarán la posición de la fractura.
El tratamiento de fracturas de dedo y de pulgar depende del tipo de fractura. Puede constar de unión del dedo fracturado con cintas adhesivas a un dedo adyacente, colocación de férula, o colocación de enyesado, con intentos por mover tan pronto como sea posible el dedo afectado, y de inmediato los dedos no afectados. Las fracturas más graves o abiertas requieren intervención quirúrgica, con uso de clavos, tornillos o alambres para sostener los fragmentos óseos en su sitio (reducción abierta y fijación interna).
Mover los dedos tan pronto como es posible ayuda a prevenir rigidez vinculada con fracturas de dedo y pulgar.
Pueden esperarse la restitución de la función y la consolidación de la fractura en fracturas no complicadas. Puede ocurrir incapacidad permanente si no se obtienen rotación y alineación durante la consolidación, o si se encuentran complicaciones. El pronóstico es excelente cuando hay fracturas no complicadas, y cuidado y rehabilitación apropiados.
El cuadro anterior representa un rango del número aceptable habitual de visitas para casos no complicados. Proporciona un marco basado en la duración del tiempo de cicatrización del tejido y la práctica clínica estándar.
Las complicaciones posibles de las fracturas de dedo/pulgar comprenden mal rotación, artritis degenerativa, adherencia de tendón a hueso (que es más probable que ocurra en presencia de fracturas abiertas o ampliamente anguladas), y falta de unión. La falta de unión es rara, pero las uniones defectuosas se observan con relativa frecuencia: la destreza del dedo afectado puede quedar alterada si la unión defectuosa excede 20 grados. Las fracturas de falange media tratadas de manera inapropiada pueden complicarse por una deformidad en boutonniere, caracterizada por flexión de la articulación interfalángica proximal e hiperextensión de la articulación interfalángica distal.
Las restricciones y adaptaciones laborales variarán con la gravedad de la fractura y la cantidad del trabajo físico o de la destreza necesaria para el empleo del individuo. Por ejemplo, los mecanógrafos o los cirujanos requerirían el uso de todos los dedos para efectuar sus tareas, y quizá necesiten reducir sus tareas o modificarlas hasta que hayan sanado por completo. Los individuos con lesiones del pulgar y del dedo tal vez necesiten recesos para elevar la mano lesionada y aplicar hielo en la misma a fin de reducir la hinchazón y el dolor. Los individuos que requieren mucha fuerza de asimiento para desempeñar sus tareas quizá necesiten modificar estas últimas hasta que hayan sanado.
Si un individuo no se recupera en el transcurso del periodo de expectativa de duración máxima de la incapacidad, el lector quizá desee recurrir a las preguntas que siguen, que pueden ayudarlo a entender mejor los aspectos específicos del caso médico de un individuo.
Respecto al diagnóstico
  • ¿El diagnóstico de fractura se confirmó mediante radiografía?
  • ¿Hubo alguna complicación?
  • ¿Hay un padecimiento subyacente que pueda tener repercusiones sobre la recuperación?
Respecto al tratamiento
  • ¿El tratamiento fue apropiado para el tipo de fractura y la localización de la misma?
  • ¿El individuo se beneficiaría a partir de una consulta con un especialista (cirujano ortopédico, cirujano de mano, terapeuta ocupacional, fisioterapeuta, fisiatra)?
  • ¿Se requirió reducción abierta y fijación interna?
  • ¿Cuál es el resultado esperado?
Respecto al pronóstico
  • ¿En individuo ha seguido la terapia de rehabilitación prescrita?
  • ¿Ha habido alguna complicación?
  • ¿El sujeto se beneficiaría a partir de la consulta con un especialista (cirujano ortopédico, cirujano de mano, terapeuta ocupacional, fisioterapeuta, fisiatra)?
Factores que influyen sobre la duración de la incapacidad
La duración de la capacidad depende de si hay afección de la mano dominante en contraposición con la no dominante, los requerimientos laborales, el o los dedos afectados, y la presencia de complicaciones.
Términos relacionados
  • Dedo roto
  • Fracturas de las falanges de la mano
  • Pulgar roto
Diagnóstico diferencial
  • Artritis reumatoide
  • Infección de mano
  • Lesión del tejido blando
  • Luxación de mano o muñeca
Especialistas
  • Cirujano de mano
  • Cirujano ortopédico
  • Fisiatra
  • Fisioterapeuta
  • Terapeuta ocupacional
Padecimientos comórbidos
  • Artritis degenerativa
  • Artritis reumatoide
  • Deficiencia de calcio
  • Enfermedad de Paget
  • Osteoporosis
  • Tumor quístico óseo