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Fasciotomía
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La fasciotomía es un procedimiento quirúrgico para reducir la presión alrededor de músculos, nervios, tendones y vasos. Estas estructuras están envueltas en una cápsula fibrosa, bastante rígida (compartimiento) que puede ser incapaz de expandirse lo suficiente como para adaptarse a la hinchazón dentro del compartimiento (síndrome del compartimiento). El tejido que contiene a dichas estructuras se llama fascia o aponeurosis, y fasciotomía es el procedimiento que describe la abertura quirúrgica en ese tejido. La hinchazón causal y la presión aumentada dependen de lesión o estrés por uso excesivo crónico.
Las áreas de afección más frecuentes son la parte baja de la pierna, y el brazo por debajo del codo. Los dedos de la mano pueden quedar afectados en lesiones por aplastamiento, o mordeduras de serpiente.
Cualquier procedimiento que comprenda liberación o corte de tejido aponeurótico se conocería como una fasciotomía, pero el término se usa con mayor frecuencia para describir tratamiento de síndrome del compartimiento. Dicho síndrome puede ser agudo o crónico, pero en uno u otro caso ocurre cuando se acumula presión en el compartimiento y va seguida por una alteración del riego sanguíneo hacia los nervios y el músculo locales. La falta de alivio de la presión puede llevar a daño de tejido y nervio.
Los individuos que han sufrido lesión grave con destrucción extensa de tejido blando y fractura, que afecta la parte baja del brazo y la pierna tienen mayor riesgo de presentar síndrome del compartimiento agudo que exige una fasciotomía. Los compartimientos musculares en estos sitios son más pequeños y más restrictivos.
La fasciotomía se usa para aliviar presión en un área que podría dar por resultado alteración vascular (síndrome del compartimiento). En el cuidado de lesiones agudas o después de fractura, la falta de alivio de esta presión puede dar por resultado alteración neurovascular y, finalmente, pérdida de la función del miembro afectado. Sin tratamiento, el síndrome del compartimiento puede llevar a amputación.
Cuando la presión en un área aumenta de manera aguda, como en el cuidado de traumatismo o después de fractura, la situación puede poner en peligro el miembro, y se trata como una urgencia aguda. En situaciones más crónicas, la presión en el compartimiento tal vez aumente y disminuya con base en la actividad. Si un cambio de la actividad o del acondicionamiento no alivia el dolor, puede efectuarse intervención quirúrgica electiva (fasciotomía). En una u otra situación, el cirujano abrirá la vaina que rodea al músculo (fascia) a fin de permitir que el músculo se expanda, lo que aumenta la circulación y disminuye la presión.
En padecimientos de tipo uso excesivo más crónicos, especialmente en la parte baja de la pierna, se efectúa fasciotomía cuando las medidas conservadoras han fracasado para aliviar el dolor y mejorar la función.
La fasciotomía comprende hacer incisiones a través de la piel sobre el compartimiento afectado, con mayor frecuencia la parte baja de la pierna o el antebrazo. La incisión y la disección se llevan hasta la fascia que rodea a los músculos. Es necesario poner atención cuidadosa a los nervios y vasos que están en el área. A veces se hacen múltiples incisiones pequeñas en la piel y la fascia; en otras circunstancias, se hacen incisiones continuas largas sobre todo el compartimiento.
En situaciones agudas, las incisiones se pueden dejar abiertas, y cubrir con apósitos estériles húmedos, que permiten la tumefacción del músculo hacia arriba y hacia fuera de la piel. Una vez que se aliviar la presión, la circulación se restituye y se alivia la hinchazón, junto con un decremento del dolor y restitución de la función del músculo. El individuo regresa entonces al quirófano para cierre secundario de la herida, quizá con injerto cutáneo.
Cuando se trata síndrome del compartimiento más crónico, el cirujano deja la fascia abierta, y las capas suprayacentes de tejido y piel se cierran con puntos de sutura.
El procedimiento requiere anestesia y, salvo en urgencias extremas, se efectúa en el quirófano. Se vigilan las lecturas de presión en el compartimiento durante el procedimiento y después.
El regreso a la función normal después de una fasciotomía exitosa por lo general requiere dos a tres meses. La corrección tardía del síndrome del compartimiento durante apenas dos a cuatro días puede dar por resultado daño permanente, o incluso exigir amputación del miembro. Sin tratamiento, el síndrome del compartimiento puede dar por resultado muerte (necrosis) de tejido. En estos casos, la intervención quirúrgica por lo general va seguida por infección grave.
El cuadro anterior representa un rango del número aceptable habitual de visitas para casos no complicados. Proporciona un marco basado en la duración del tiempo de cicatrización del tejido y la práctica clínica estándar.
Las complicaciones posibles del procedimiento son desprendimiento de piel; infección; daño de nervios, vasos sanguíneos y músculo, y formación de tejido cicatrizal. Las contracturas de la piel y del tejido blando pueden sobrevenir por el procedimiento inicial o por el cierre de la herida secundario. Si se requiere injerto cutáneo, podría haber infección, formación de tejido cicatrizal, y contractura en el sitio donador. También puede ocurrir debilidad muscular.
Los individuos con afección del miembro inferior que tienen empleos que exigen periodos prolongados de permanencia de pie, o de ambulación, quizá necesiten reasignación a tareas más sedentarias. Los sujetos con afección de miembro superior quizá necesiten evitar las tareas de asimiento repetitivo, giro, y levantamiento de objetos, que exijan el uso extenso del brazo o de la muñeca. Estos individuos tal vez necesiten asignación temporal o permanente a otras tareas. Es importante el reacondicionamiento posoperatorio de los grupos musculares afectados.
Factores que influyen sobre la duración de la incapacidad
Los factores que influyen sobre la duración de la incapacidad son el sitio de tratamiento, la duración y la extensión del padecimiento, la aparición de necrosis u otras complicaciones, el apego del individuo a las indicaciones, los requerimientos laborales, y la capacidad para modificar esas actividades, y el tipo particular de actividad física que efectúa el individuo. Si la fasciotomía se efectuó en una lesión aguda, la duración de la incapacidad depende de la recuperación luego de la lesión subyacente, así como de la fasciotomía. Los requerimientos laborales y la incapacidad para adaptarse a cambios de actividad pueden prolongar la incapacidad. Para el antebrazo, la duración de la incapacidad para trabajo sedentario y ligero puede ser más breve si hay disponible trabajo que pueda efectuarse con una sola mano (tarea modificada). Para la pierna, la duración de la incapacidad para trabajo sedentario y ligero puede ser más breve si el trabajo se puede desempeñar sentado.
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