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Colecistitis
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La colecistitis es una inflamación de la vesícula biliar, un pequeño órgano en forma de saco localizado en el lado superior derecho del abdomen. En un individuo sano, la vesícula almacena temporalmente bilis, una sustancia producida por el hígado que ayuda al cuerpo a digerir grasa. Después de una comida, en particular una con alto contenido de grasa, la bilis pasa desde la vesícula biliar a través de los conductos cístico y colédoco, y hacia el intestino delgado, donde ayuda a procesar las grasas.
La colecistitis se caracteriza por dolor en el lado superior derecho del abdomen, que aumenta de intensidad durante dos a tres minutos, alcanza una meseta, y persiste 20 minutos o más. El dolor (llamado cólico biliar) puede ser intenso e irradiarse desde el abdomen hacia la espalda, o el hombro, o ambos; por lo general aparece una a seis horas después de las comidas. Por lo general, los episodios aparecen y desaparecen durante un periodo de dos a tres días, y casi siempre desaparecen por completo en el transcurso de una semana.
La mayor parte de los casos (90 a 95%) de colecistitis ocurre en individuos que tienen depósitos parecidos a piedra (cálculos biliares) en la vesícula, una enfermedad que se llama colelitiasis. Si un cálculo pasa desde la vesícula y bloquea el conducto cístico, la bilis queda atrapada en la vesícula. La bilis atrapada irrita a las paredes de la vesícula y proporciona también en un ambiente ideal para bacterias que causan infección. Conforme el cuerpo responde a irritación, o infección, o ambas, la vesícula se inflama, lo que da por resultado lo que se conoce como colecistitis aguda. Si los casos leves de colecistitis aguda se exacerban y se resuelven repetidas veces durante un periodo prolongado, el resultado puede ser un padecimiento que se conoce como colecistitis crónica. En ese padecimiento, las paredes de la vesícula se engruesan gradualmente, y la vesícula a la postre queda deformada y se pierde su función.
En algunos individuos, en particular las embarazadas, las personas que han perdido peso con rapidez, o quienes reciben nutrición a través de una sonda de alimentación o por vía intravenosa, la bilis puede contener un material espeso e insoluble conocido como sedimento de la vesícula, que puede causar colecistitis. Las situaciones muy estresantes, como traumatismo múltiple, intoxicación por Salmonella, sepsis, o intervención quirúrgica cardiaca, también pueden causar colecistitis (colecistitis acalculosa). Este tipo de colecistitis es grave y se relaciona con aumento del riesgo de complicaciones. Otras causas son un crecimiento (neoplasia) en el colédoco, estrechamiento (estrechez) del colédoco, o pérdida del flujo de sangre (isquemia) hacia la pared de la vesícula biliar. Sin embargo, la isquemia es rara y por lo general se observa en diabéticos. La colecistitis también puede aparecer cuando la vesícula se tuerce, aunque esto es raro.
Riesgo
los factores de riesgo comprenden el uso de píldoras para el control de la natalidad (anticonceptivos orales), obesidad, embarazo, y consumo crónico de alcohol. El riesgo para presentar esta enfermedad aumenta de manera uniforme con la edad; la incidencia máxima ocurre durante el sexto a séptimo decenios de la vida. Esta enfermedad es más frecuente en mujeres que en varones, con una proporción de 2:1, y los asiáticos tienen mayor riesgo.
Incidencia y prevalencia
la colecistitis es un padecimiento relativamente frecuente. La incidencia de colecistitis es alta en indios americanos; 30% presenta afección hacia los 30 años de edad, y 80%, hacia los 60. En comparación, se diagnostica colecistitis en 30% de los individuos de raza blanca, y 20% de los de raza negra, hacia los 60 años de edad.
Interrogatorio
los individuos con colecistitis aguda se quejan de dolor o molestias constantes (cólico biliar) en la parte media/superior del abdomen. Las molestias pueden estar localizadas en el centro o en la parte superior derecha del abdomen, en el área del hígado y la vesícula biliar, o justo por debajo del esternón. En algunos individuos, estas molestias se diseminan desde el abdomen hacia el área de la espalda y el hombro. Con frecuencia, las molestias se relacionan con náusea y vómito. En el interrogatorio, el individuo tal vez relate que estos síntomas tienden a ocurrir poco después de las comidas, y empiezan a aumentar de intensidad gradualmente durante un periodo de dos a tres minutos. Luego de alcanzar intensidad máxima, los síntomas alcanzan una meseta y persisten 20 minutos o más antes de empezar a disminuir.

Los individuos con colecistitis crónica pueden quejarse de dolor vago en el abdomen e indigestión leve (dispepsia) después de comidas adiposas. También pueden quejarse de náusea, y de un aumento de la frecuencia de eructos.

Examen físico
quizá haya fiebre leve a moderada. La presión (palpación) sobre el abdomen en el área de la vesícula y el hígado tal vez revele hipersensibilidad local. Mientras palpa esta área, el médico quizá solicite al individuo que inspire profundamente. Si la inhalación cesa cuando se ejerce presión sobre el área, esto se conoce como "signo de Murphy", y es característico de la colecistitis aguda. En alrededor de 5% de los pacientes, la vesícula biliar se puede sentir (palpar). Una quinta parte de los individuos tal vez tenga una coloración amarillenta de la piel y lo blanco del ojo (esclerótica), que se conoce como ictericia.
Pruebas
el doctor casi siempre solicita pruebas sanguíneas para evaluar la función del hígado y verificar si hay signos de inflamación, o infección, o ambas. Una prueba en la que se usan ondas de sonido (ultrasonido) para crear una imagen de vídeo de los órganos internos (en este caso la vesícula, el hígado y a veces el páncreas) a menudo se usa para determinar la presencia de cálculos. La ultrasonografía también puede mostrar engrosamiento de la pared de la vesícula, distensión de la vesícula, y la presencia de sedimento de la vesícula. Interpretada por un observador experimentado, esta prueba tiene sensibilidad de 85 a 95% en el diagnóstico de colecistitis. También puede obtenerse una radiografía o una tomografía computarizada para ayudar al médico a confirmar el diagnóstico y excluir otras enfermedades, como cáncer de la vesícula biliar. Una gammagrafía hepatobiliar visualiza el conducto cístico para diagnosticar bloqueo (obstrucción).
La colecistitis aguda con síntomas leves puede tratarse con medicamento para reducir la inflamación y aliviar el dolor (antiinflamatorios no esteroides). Si también hay una infección, también se administran antibióticos. Quizá también se necesitan medicamentos para ayudar a desintegrar cálculos.
Cuando los síntomas son moderados a graves, a menudo se procede a hospitalización para administrar medicamentos, líquidos y nutrición por vía intravenosa. Los medicamentos pueden incluir medicinas para aliviar el dolor (analgésicos), antiinflamatorios, y antibióticos. No se permitirá al individuo comer, y quizá se introduzca una sonda desde la nariz hacia el estómago para mantener el estómago vacío y evitar estimulación de la vesícula. La extirpación quirúrgica de la vesícula es el tratamiento apropiado para la colecistitis sintomática. La técnica preferida se llama colecistectomía laparoscópica y comprende la extirpación de la vesícula a través de tubos delgados que se insertan a través de pequeñas incisiones en el abdomen. El cirujano usa una cámara pequeña (laparoscopio), que también se inserta a través de una incisión pequeña. La colecistectomía laparoscópica es el procedimiento que se usa en alrededor de 90% de las colecistectomías. Si la colecistectomía laparoscópica no está disponible o es inapropiada, puede usarse un procedimiento quirúrgico "abierto" estándar para extirpar la vesícula a través de una incisión en la pared del abandonan. Se necesita intervención quirúrgica abierta si la vesícula está rota (perforada). En algunos pacientes, los cálculos que bloquean el conducto biliar se pueden fragmentar mediante ondas de choque de alta energía (litotripsia con ondas de choque).
El tratamiento de cualquier enfermedad subyacente, como cálculos biliares o crecimientos anormales, es un aspecto importante del tratamiento de la colecistitis. Si una enfermedad subyacente aumentaría los riesgos que plantea la intervención quirúrgica, esta última se puede retrasar mientras se trata esa enfermedad.
Los casos complicados pueden exigir intervención quirúrgica urgente inmediata.
El pronóstico para la colecistitis es bueno. La extirpación de la vesícula (colecistectomía) es el mejor tratamiento si hay síntomas. La colecistectomía (sea laparoscópica o mediante intervención quirúrgica abierta) se relaciona con mortalidad de 0.1% en individuos de menos de 50 años de edad, y de 0.8% en los de más de 50. El procedimiento laparoscópico se relaciona con menos dolor, una estancia más breve en el hospital, y un periodo de recuperación más breve, que el procedimiento abierto. La colecistectomía proporciona una resolución completa de los síntomas en 75 a 90% de los pacientes. Después de colecistectomía, pueden formarse cálculos en los conductos biliares, un padecimiento que se conoce como coledocolitiasis.
Cuando la colecistitis se trata con medicamento y no con intervención quirúrgica, 25% de los individuos tendrá otro episodio de colecistitis aguda en el transcurso de un año, y 60% tendrá otro episodio en un lapso de seis años.
Los casos complicados de colecistitis tal vez tengan un pronóstico menos favorable, dependiendo de los aspectos específicos de la complicación.
Ocurren complicaciones en alrededor de 5% de los casos de colecistitis, e incluyen desgarro (perforación) de la vesícula; formación de absceso de la vesícula; formación de un conducto anormal parecido a tubo (fístula) desde la vesícula hacia el intestino, el colon o la piel; gangrena, pus en la cavidad abdominal (empiema); inflamación de los conductos biliares (colangitis), el hígado (hepatitis), o el páncreas (pancreatitis); obstrucción intestinal (íleo por cálculos biliares), y cáncer. Los individuos tratados sin intervención quirúrgica tienen mayor riesgo de presentar perforación de la vesícula biliar, que genera una mortalidad de 25%. La extirpación quirúrgica de la vesícula (colecistectomía) en sí se relaciona con una mortalidad de 0.1 a 0.8%, dependiendo de la edad del individuo.
Los individuos con colecistitis pueden esperar recuperación completa después del tratamiento. Por lo general no se requieren restricciones ni adaptaciones laborales especiales. Los individuos en quienes se practica intervención quirúrgica abierta quizá necesiten evitar levantamiento de objetos pesados y trabajo físico extenuante durante varias semanas conforme se recuperan. La asignación temporal a un puesto sedentario puede ser útil para individuos que están en recuperación luego de intervención quirúrgica, si su empleo regular es demandante desde el punto de vista físico.
Si un individuo no se recupera en el transcurso del periodo de expectativa de duración máxima de la incapacidad, el lector quizá desee recurrir a las preguntas que siguen, que pueden ayudarlo a entender mejor los aspectos específicos del caso médico de un individuo.
Respecto al diagnóstico
  • ¿Hay un antecedente de situaciones muy estresantes, como traumatismo múltiple, intoxicación por Salmonella, sepsis, o intervención quirúrgica cardiaca? ¿Obesidad, diabetes o consumo crónico de alcohol?
  • Si el individuo es mujer, ¿hay embarazo? ¿El sujeto ha perdido peso con rapidez? ¿El individuo recibe nutrición a través de una sonda de alimentación o por vía intravenosa?
  • Si el individuo es mujer, ¿usa píldoras para el control de la natalidad (anticonceptivos orales)?
  • ¿El individuo se queja de dolor o molestia constante (cólico biliar) en la parte media/superior del abdomen?
  • ¿El dolor se disemina desde el abdomen hacia el área de la espalda y el hombro?
  • ¿El individuo informa náusea y vómito?
  • ¿Los síntomas tienden a ocurrir poco después de las comidas, y empiezan de manera gradual, con aumento de la intensidad durante un periodo de dos a tres minutos?
  • ¿Los síntomas alcanzan una meseta, y persisten aproximadamente 20 minutos antes de empezar a disminuir?
  • ¿Se efectuaron pruebas en la sangre para evaluar la función del hígado y verificar si hay signos de inflamación, o infección, o ambas? ¿Se efectuó ultrasonografía para determinar la presencia de cálculos biliares?
  • ¿Se efectuó una radiografía o una tomografía computarizada para ayudar al médico a confirmar el diagnóstico, y excluir otras enfermedades, como cáncer de la vesícula biliar?
  • Si se sospecha bloqueo del conducto cístico, ¿se realizó una gammagrafía hepatobiliar?
  • ¿Se confirmó el diagnóstico de colecistitis?
Respecto al tratamiento
  • Si el individuo tuvo síntomas leves, ¿se administraron antiinflamatorios no esteroides?
  • Si hubo alguna infección, ¿se trató con antibióticos? ¿El individuo se apegó al régimen de medicación?
  • Si hubo síntomas moderados a graves, ¿se requirió hospitalización?
  • ¿Los cálculos biliares pudieron fragmentarse mediante ondas de choque de alta energía (litotripsia con ondas de choque), o se requirió intervención quirúrgica?
  • Si se necesitó una operación, ¿la extirpación de la vesícula biliar (colecistectomía) se efectuó mediante laparoscopia, o se requirió intervención quirúrgica abierta?
  • ¿Hubo alguna complicación después de litotripsia con onda de choque, colecistectomía laparoscópica, o colecistectomía abierta?
  • ¿El individuo está siguiendo una dieta y restricciones del consumo de alcohol?
Respecto al pronóstico
  • ¿El tratamiento constó de medicamentos o de intervención quirúrgica?
  • Si se dio tratamiento con medicamento, ¿ha ocurrido otro episodio de colecistitis? ¿Ha habido perforación de la vesícula?
  • Si el tratamiento fue quirúrgico, ¿han aparecido cálculos en los conductos biliares (coledocolitiasis)?
  • ¿Hubo alguna complicación posquirúrgica, como sangrado o infección?
  • ¿Ha habido alguna complicación por este trastorno, como formación de fístula desde la vesícula hacia el intestino, el colon o la piel; gangrena; empiema; colangitis, hepatitis o pancreatitis; obstrucción intestinal, o cáncer?
  • ¿Cómo se tratarán las complicaciones, y cuál es el resultado esperado con tratamiento?
Factores que influyen sobre la duración de la incapacidad
La duración de la recuperación está influida por la gravedad de los síntomas, la presencia de complicaciones, y por el hecho de si se requiere intervención quirúrgica. Si se necesita operación, el método que se usa (laparoscópica o abierta), la presencia de complicaciones quirúrgicas, y la capacidad del individuo para sanar, también afectarán la duración de la recuperación. Cuando no se requiere intervención quirúrgica, la recuperación puede variar, dependiendo de la respuesta del sujeto a cualquier medicamento recetado.
Términos relacionados
  • Inflamación de la vesícula biliar
Diagnóstico diferencial
  • Absceso hepático
  • Apendicitis
  • Cáncer del conducto biliar
  • Diverticulitis
  • Enfermedad de intestino irritable
  • Enfermedad ulcerosa péptica
  • Indigestión simple
  • Pancreatitis
  • Tumores hepáticos
Especialistas
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Padecimientos comórbidos
  • Diabetes
  • Inmunosupresores