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Enfermedad de Buerger
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Diagnóstico
Interrogatorio
el inicio de la enfermedad es gradual. Los afectados pueden informar hormigueo, entumecimiento, ardor, dolor, inflamación y tumefacción en los miembros (piernas, pies y manos) que pueden irradiarse hacia otras áreas más centrales del cuerpo. Estos síntomas se agravan con el ejercicio y se alivian con el reposo. Los miembros expuestos al frío también pueden tener aspecto azulado debido a la falta de oxígeno (cianosis). Después se tornan de color rojo, calientes, y empiezan a hormiguear. Por lo general ocurren calambres intermitentes con el ejercicio, y pueden informarse en el miembro afectado como consecuencia del flujo sanguíneo inadecuado (claudicación). Durante las etapas más tardías, otros síntomas relacionados pueden incluir ulceración de la piel, atrofia muscular, y gangrena (especialmente en los dedos de las manos y de los pies).
Examen físico
puede revelar tumefacción (edema), úlceras, atrofia muscular y gangrena en los dedos de las manos. Es posible que se observen cambios de color en el miembro afectado debido a disminución del flujo sanguíneo. Pueden formarse vasos sanguíneos nuevos (circulación colateral) alrededor de los coágulos, y observarse como vasos superficiales y tortuosos. El pulso puede estar disminuido o faltar en los miembros afectados, y la presión arterial puede disminuir.
Pruebas
el diagnóstico por lo general puede efectuarse con una arteriografía de los miembros superiores e inferiores. Esto revela vasos sanguíneos estrechos (estenosis) o con bloqueo del flujo sanguíneo (ocluidos) en múltiples áreas; el daño vascular queda de manifiesto por el aspecto en tirabuzón de las arterias, y datos de vasos sanguíneos colaterales en desarrollo.