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Desprendimiento prematuro de placenta
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El desprendimiento prematuro de placenta (abruptio placentae) es la separación prematura de la placenta desde dentro del útero durante el embarazo. Puede ocurrir a las 20 semanas de gestación (o después) o durante el trabajo de parto. El padecimiento es más a menudo leve y exige reposo en cama y vigilancia cuidadosa de la madre y el feto. En casos graves (separación compleja) puede dar por resultado hemorragia y choque graves, con muerte en minutos. El desprendimiento prematuro de placenta aumenta el riesgo tanto de parto pretérmino (antes de las 37 semanas de gestación) como de muerte fetal.
Se desconoce la causa de la separación de la placenta; sin embargo, las tasas aumentadas se relacionan con presión arterial alta (hipertensión) y una enfermedad propia del embarazo (preeclampsia) que suscita hipertensión aguda. Otros factores contribuidores pueden incluir anormalidades del útero; madre de 35 años de edad o más; haber tenido embarazos gemelares u otros embarazos múltiples; rotura prematura de membranas, y tener demasiado poco líquido amniótico. Las mujeres que han experimentado desprendimiento prematuro de placenta con anterioridad tienen un 10% de probabilidad de recurrencia.
Riesgo
fumar y consumir drogas durante el embarazo pueden aumentar el riesgo de desprendimiento prematuro de placenta.
Incidencia y prevalencia
se estima que ocurre desprendimiento prematuro de placenta en alrededor de uno de cada 200 embarazos en Estados Unidos. De estos casos estadounidenses, el sangrado excesivo por el desprendimiento prematuro de placenta explicó 15% de las muertes fetales durante los últimos tres meses del embarazo, y 35% de las muertes de recién nacidos.
Interrogatorio
las mujeres que tienen dolor abdominal entre las contracciones uterinas, útero hipersensible, o sangrado transvaginal, debe suponerse que tienen desprendimiento prematuro de placenta. En una minoría de los casos, el sangrado está contenido por debajo de la placenta y no se hace visible. En casos graves, aparece hemorragia copiosa de manera repentina.
Examen físico
en la mayoría de las pacientes se presenta hemorragia transvaginal. Puede haber signos de pérdida importante de sangre, como frecuencia cardiaca alta y presión arterial baja. El útero por lo general está hipersensible y es posible que haya molestias en el abdomen.
Pruebas
las pruebas sanguíneas comprenden estudios de hematócrito, hemoglobina y coagulación a fin de investigar si hay estimulación excesiva de los procesos de coagulación de la sangre debido a lesión o enfermedad (coagulación intravascular diseminada). Cuando se sospecha un desprendimiento prematuro de placenta, quizá se solicite una ultrasonografía.
Varía según la gravedad del desprendimiento prematuro de placenta, así como el estado del feto. Sólo en caso de un desprendimiento prematuro de placenta no progresivo y estable, sin alteración fetal o materna, puede permitirse que un embarazo prematuro continúe con observación estrecha de la madre, quien puede restringirse a reposo completo en cama.
Los casos leves durante el tercer trimestre pueden requerir vigilancia fetal continua, y hospitalización con hidratación enérgica. Si el embarazo está cerca del término, puede permitirse que haya trabajo de parto o inducirlo.
Si se sospecha que es probable que el desprendimiento prematuro de placenta dé por resultado parto pretérmino antes de las 34 semanas de gestación, puede administrarse un corticosteroide para disminuir el riesgo de otras complicaciones del nacimiento pretérmino. A veces, el desprendimiento prematuro de placenta va seguido por progresión rápida del trabajo de parto, y por parto vaginal precipitado. En casos graves, independientemente de la etapa del embarazo, puede efectuarse cesárea urgente. En algunas pacientes puede requerirse histerectomía debido a hemorragia o coagulopatía. También es posible que se requieran transfusiones de sangre o medicamentos para ayudar a la coagulación de la sangre.
Las visitas prenatales regulares a un médico o una clínica de maternidad son esenciales para que haya un embarazo, parto y periodo posparto sanos y seguros.
Los casos leves tienen un resultado favorable, con efectos a largo plazo leves o nulos para la madre o el lactante. En ocasiones la placenta no se desprende más, y el resto del embarazo procede sin más complicaciones. En esos casos, el sangrado puede causar contracciones. Dado que se desconoce la causa subyacente del desprendimiento prematuro de placenta, y siempre existe el potencial de progresión, estos embarazos pueden considerarse de alto riesgo.
En casos graves, cuando la madre presenta hemorragia repentina, la mortalidad fetal es de 50 a 80%. En casos que comprenden parto urgente, los lactantes que sobreviven suelen requerir cuidado intensivo, y pueden tener deterioro neurológico grave.
Un defecto de la coagulación de la sangre, la insuficiencia renal aguda, un útero flácido, la reacción a transfusión, la embolia de líquido amniótico y la insuficiencia cardiaca aguda del hemicardio derecho, son complicaciones posibles. La madre también puede experimentar hemorragia copiosa, o muerte, o ambas.
Las mujeres con desprendimiento prematuro de placenta por lo general no pueden trabajar sin riesgo grave para sí mismas y sus fetos. Algunas pacientes en las cuales el desprendimiento prematuro de placenta cura solo, pueden reincorporarse al trabajo con un horario limitado, con tal que acudan a observación frecuente por parte del doctor. Puede permitirse a las mujeres confinadas al lecho que efectúen algo de trabajo sedentario, como labores de telefonista, trabajo en una computadora laptop, o papeleo rutinario.
Si un individuo no se recupera en el transcurso del periodo de expectativa de duración máxima de la incapacidad, el lector quizá desee recurrir a las preguntas que siguen, que pueden ayudarlo a entender mejor los aspectos específicos del caso médico de un individuo.
Respecto al diagnóstico
  • ¿La mujer se presentó con síntomas clínicos congruentes con el diagnóstico de desprendimiento prematuro de placenta?
  • ¿Se confirmó el diagnóstico con examen físico?
  • ¿Si el diagnóstico fue dudoso, se excluyeron otros trastornos que generan síntomas similares?
  • ¿El embarazo estuvo cerca del término?
  • ¿Hubo datos de hemorragia grave, o se notó choque acompañante?
  • ¿Cualquier alteración hemorrágica se confirmó con estudios de coagulación?
  • ¿Se realizó vigilancia fetal?
  • De ser así, ¿se detectó sufrimiento fetal?
Respecto al tratamiento
  • ¿El tratamiento fue apropiado para la gravedad de la hemorragia y el estado del feto?
  • ¿Hubo trabajo de parto y parto vaginal normales?
  • ¿Se requirió cesárea urgente?
  • ¿Se requirió transfusión sanguínea?
  • ¿Se requirió histerectomía?
Respecto al pronóstico
  • ¿Cuál fue el resultado esperado?
  • ¿Hubo datos de hemorragia grave?
  • ¿La madre tuvo cualesquier complicaciones o padecimientos preexistentes que pueden influir sobre el pronóstico y sobre la duración de la incapacidad?
  • ¿El desprendimiento prematuro de placenta se acompañó de muerte fetal? De ser así, ¿la madre tiene orientación psicológica y sistemas de apoyo apropiados (familia, amigos, otros) para fomentar el afrontamiento saludable y la recuperación emocional?
Factores que influyen sobre la duración de la incapacidad
La gravedad de la hemorragia, la necesidad de cesárea urgente, y cualesquier complicaciones, influyen sobre la duración de la incapacidad. En casos raros en los cuales el desprendimiento prematuro de placenta cura solo, puede considerarse reintegración de la mujer al trabajo. Casi siempre una mujer con desprendimiento prematuro de placenta queda confinada al lecho durante el resto del embarazo, pero puede regresar a trabajar después de una incapacidad normal por maternidad. En casos graves, se requerirá más tiempo de convalecencia. Cuando el feto es mortinato, la mujer quizá sea físicamente capaz de trabajar luego de algunas semanas, pero necesita más tiempo de incapacidad por factores emocionales.
Términos relacionados
  • Desprendimiento prematuro de placenta
  • Hemorragia anteparto accidental
  • Separación prematura de la placenta
  • Útero de Couvelaire
Diagnóstico diferencial
  • Anormalidades de la placenta (p. ej., placenta previa o vasa previa)
  • Rotura uterina
  • Trabajo de parto prematuro
Especialistas
  • Obstetra/ginecólogo
Padecimientos comórbidos
  • Diabetes
  • Hipertensión
  • Insuficiencia renal (de los riñones)
  • Mala salud general